
Redacción T México
Durante buena parte del siglo XX, París fue uno de los centros decisivos del arte internacional. Para Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo, llegar hasta ahí significó entrar en contacto con talleres, escritores, galerías y lenguajes que transformarían sus respectivas prácticas, mientras Oaxaca permanecía como una corriente profunda dentro de sus obras.

Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París, exposición del Museo Tamayo curada por Juan Carlos Pereda, reúne cerca de cien pinturas, dibujos, gráficas y collages realizados durante las estancias de los tres artistas en la capital francesa. Leídas en conjunto, las piezas revelan distintas maneras de participar de la modernidad internacional a partir de imaginarios y herencias culturales propias.

Tamayo se instaló en París en 1950, cuando su trayectoria ya había alcanzado reconocimiento internacional. Allí profundizó una pintura capaz de relacionar las culturas antiguas de México con recursos del arte moderno europeo, particularmente a través del color y la construcción de la forma.

En Rodolfo Nieto, París abrió un territorio más introspectivo. Sus figuras humanas y animales exploraron el miedo, la soledad y la angustia, mientras su cercanía con escritores como Octavio Paz, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges amplió los cruces entre literatura e imagen. En 1957 ilustró la edición francesa del Manual de zoología fantástica de Borges.

Francisco Toledo llegó después y encontró en Tamayo una figura importante para su inserción en el circuito parisino. Durante aquellos años trabajó en el Atelier 17 de Stanley William Hayter y desarrolló un lenguaje en el que la tradición indígena, lo popular, la naturaleza y la vida cotidiana dialogaban con referencias artísticas internacionales.

La exposición permite mirar París desde otra dirección: como un espacio donde tres artistas mexicanos ampliaron sus lenguajes sin diluir aquello que los vinculaba con su lugar de origen. Entre desplazamientos, encuentros y transformaciones, Tamayo, Nieto y Toledo construyeron tres maneras profundamente personales de situar a México dentro de la conversación artística del siglo XX.
La muestra permanecerá en las salas 3 y 4 del Museo Tamayo hasta el 15 de febrero de 2027.