Foto: cortesía

Karla Álvarez

Respirar ocurre casi siempre fuera de nuestra conciencia. El cuerpo conoce el mecanismo y lo repite miles de veces al día: recibe aire, lo expulsa y vuelve a empezar. En Los tiempos del aire, Cristina Umaña Durán parte precisamente de ese gesto automático para llevarlo a una escala en la que resulta imposible ignorarlo.

Foto: cortesía

Comisionada por Arte Abierto, la instalación reúne grandes estructuras textiles e inflables que se expanden y contraen dentro del espacio. Umaña Durán trabaja desde el dibujo y la escritura hacia la escultura, la instalación y el performance; aquí, la tela funciona como una suerte de piel y las costuras adquieren la apariencia de arterias, venas y límites corporales. El aire completa la obra: cuando entra, los volúmenes crecen y ocupan el espacio; cuando desaparece, la materia vuelve a caer.

Foto: cortesía

Detrás de esa respiración existe también una experiencia íntima. La artista ha contado que su interés por el aire como material surgió al observar los episodios de apnea de su hermana: aquellos intervalos en los que la respiración se suspendía transformaron su percepción del tiempo y de la fragilidad del cuerpo. De ahí proviene parte de la tensión de estas piezas, situadas deliberadamente cerca del colapso.

Foto: cortesía

La obra consigue otorgar presencia a aquello que permanece invisible. El tiempo deja de medirse únicamente con relojes y comienza a percibirse en un volumen que crece, cede, toca al visitante y vuelve a levantarse.

Los tiempos del aire puede visitarse en Arte Abierto Pedregal, en Ciudad de México, hasta el 30 de agosto de 2026.


TE RECOMENDAMOS