Samantha Sanmartín

Unos anteojos modifican el rostro antes de que pronunciemos una palabra. Enmarcan la mirada, alteran las proporciones y construyen una primera impresión. Pese a esa presencia cotidiana, durante mucho tiempo fueron tratados como una necesidad funcional o un accesorio sometido a las tendencias. VADA Eyes parte de concebir el armazón como un objeto de diseño con lenguaje propio.

La firma fue fundada en Austin, Texas, por la diseñadora y directora creativa Katie Caplener. Su historia comenzó en 2013 con una colección de joyería y, siete años después, se extendió hacia la óptica. El tránsito entre ambas disciplinas resulta coherente: lentes y joyas comparten una relación íntima con el cuerpo, la escala y la manera en que alguien decide presentarse ante los demás.

El nombre VADA proviene de Vada Joy, abuela materna de Caplener, quien entendía las joyas como una elección personal y cotidiana, sin esperar una celebración que justificara su compra. Esa memoria familiar funciona como punto de partida, aunque el valor de la marca se encuentra en la traducción de referencias diversas —el arte antiguo, el neoclasicismo, la danza moderna y el New Wave— a formas capaces de convivir en un mismo objeto.

En VADA Eyes, estas influencias aparecen mediante siluetas pronunciadas, proporciones poco convencionales y una distancia deliberada frente a los ciclos veloces de la moda. Los armazones se fabrican en Japón con productores especializados, un dato relevante en una industria donde la precisión técnica determina tanto la resistencia de la pieza como su comodidad y permanencia.

Su llegada temporal a Colima 112 también señala un cambio dentro de la cultura óptica en Ciudad de México: el crecimiento de espacios que privilegian firmas independientes y reconocen la selección de anteojos como una práctica curatorial. 

La selección de VADA Eyes estará disponible por tiempo limitado en Colima 112, en la colonia Roma Norte. El interés de su presencia reside menos en la novedad de una marca extranjera que en la conversación que propone: cuánto puede revelar de nosotros el objeto desde el que miramos el mundo y somos mirados por él.

VADA Eyes en Colima 112
Desde el 20 de agosto de 2026
Colima 112, Roma Norte, Ciudad de México
Entrada por Mérida

Conversamos con Katie Caplener, fundadora y directora creativa de VADA, sobre las referencias, ideas y decisiones que han construido el lenguaje visual de la firma, aquí el resultado:

TM: ¿Cuál es el universo creativo detrás de VADA?

KC: VADA se nutre de una conexión con la mitología; por ello, cada pieza que creamos puede considerarse una especie de talismán, impregnado de recuerdos de seres queridos, celebridades, dioses y héroes. Desde gafas de sol que evocan a las innegables sirenas presentes en las antiguas historias griegas hasta un anillo inspirado en los diseños de mi abuela paterna, cada objeto que produce VADA está vinculado a una historia.

Se trata de un linaje innegablemente matriarcal, absolutamente inclusivo en cuanto al género, entendiendo que la feminidad reside en todos y otorga poder a cualquiera. Esto se manifiesta de formas más literales, como en la figura tierna y orgánica que se curva para formar el anillo Form; y en subversiones más sutiles, como las monturas Julia, que fusionan la forma de aviador —tradicionalmente masculina— con el estilo cat-eye —históricamente femenino—.

TM: ¿Cómo se integran la joyería y la óptica en su proceso de diseño?

KC: Ambas pueden considerarse objetos con vocación de permanencia: todo lo que creamos hoy acabará convirtiéndose en desecho o en reliquia del futuro, y el objetivo de VADA es producir esto último.

De manera más inmediata, detalles como los herrajes bañados en oro de 18 quilates y las formas específicas de las monturas crean un vínculo visual entre las gafas de sol de VADA y nuestras joyas. Los remaches con monograma en nuestras monturas de acetato permiten una conexión directa entre las gafas y nuestras cadenas, las cuales también pueden lucirse como collares.

TM: ¿Qué hace que una pieza de VADA se perciba como atemporal en lugar de estar sujeta a las tendencias?

KC: Cada pieza de VADA se fabrica en series tan reducidas que su concepto y diseño permanecen intactos, sin diluirse. Al tratar cada accesorio como un pequeño mundo en sí mismo —con sus propias historias, referencias e idiosincrasias—, creamos objetos singulares que conviven con quienes los llevan; no son meros complementos accesorios.

Lo que hace que algo sea “atemporal” es que se rige por su propio tiempo y opera bajo su propia lógica interna. VADA crea piezas que mantienen su esencia incluso cuando nadie las observa. ¡Por eso resulta aún más emocionante ver cómo cobran vida al ser usadas!

TM: ¿Cómo podría México inspirar el próximo capítulo de VADA?

El imaginario tejano de VADA ya debe mucho a la estética mexicana. Un tono naranja traslúcido y embriagador, disponible en algunos modelos de monturas, evoca el ópalo de fuego mexicano; asimismo, la estética vaquera presente en nuestra colección de joyas remite directamente a los vaqueros mexicanos —al igual que toda la cultura vaquera—.

Desde la geología hasta la mitología de México, todo está íntimamente ligado al estado de origen de VADA, y explorar sus ciudades no hace sino expandir nuestros horizontes visuales, manteniéndolos siempre arraigados a sus orígenes.


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