Autorretrato con vestido azul (1930), Pilar Calvo.

T Magazine México

Pilar Calvo nació en la Ciudad de México en 1913 y comenzó su formación artística en una época en que pintar profesionalmente seguía siendo un territorio difícil para las mujeres. Estudió óleo bajo la guía de Germán Gedovius y desarrolló un lenguaje realista, expresivo y deliberadamente distante de las vanguardias que entonces concentraban la atención crítica.

Pilar, Margarita y Ángel Calvo jugando una partida de ajedrez. Foto: Wikipedia

Cultivó el retrato, el paisaje, la naturaleza muerta y la pintura histórica y religiosa. En sus autorretratos aparece consciente de su oficio: sostiene pinceles y paleta, ocupa el espacio y devuelve la mirada. Este gesto adquiere un peso particular dentro de una tradición visual que durante siglos representó a las mujeres como figuras observadas antes que como autoras.

Autorretrato al exterior, una pintura al óleo. Calvo

Calvo expuso en Nueva York en 1941 y en el Palacio de Bellas Artes en 1944. Recibió encargos y el reconocimiento de la crítica, pero su presencia comenzó a desvanecerse durante la segunda mitad del siglo XX. Murió en 1986 sin volver a tener una exposición individual.

Su historia pertenece a una problemática latinoamericana todavía vigente: la facilidad con que numerosas creadoras fueron desplazadas de los archivos, las colecciones y los relatos nacionales. Recuperar a Pilar Calvo implica mirar nuevamente sus colores, personajes y composiciones; también exige preguntarnos quiénes escribieron la historia del arte de la región y cuántas voces quedaron fuera de sus páginas.


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