Visages aux Taxes. 1956. Foto: Mutual Art

T Magazine México

Pablo Picasso llevó la joyería a ser una extensión íntima de su obra. Diseñó piezas para las mujeres y amistades cercanas de su vida, convirtiendo rostros, figuras y motivos presentes en sus dibujos y esculturas en objetos destinados a acompañar el cuerpo.

Vallauris, 1956. Foto: 1stdibs

Sol, 1950. Foto: Museo Picasso Barcelona
Le grand faune, 1973. Foto: Mutual Art

Lejos de las convenciones de la alta joyería, trabajó estas creaciones como esculturas en miniatura: formas irregulares, volúmenes rotundos y materiales inesperados. Su colaboración con el orfebre francés François Hugo permitió traducir algunas de aquellas ideas al oro y la plata.

Retrato de Dora Maar. 1936. Foto: The history blog

En estas piezas, el cubismo abandonó momentáneamente el lienzo. Se volvió amuleto, medallón y presencia portátil: una obra de Picasso capaz de habitar sobre la piel.


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