
Daniel González
FOTOGRAFÍAS: CORTESÍA DE PENGUIN RANDOM HOUSE.
La infancia de Lamine Yamal en Mataró, localidad obrera y popular de la gran Barcelona; la voluntad de Rodri, Balón de Oro y estrella del Manchester City, para compaginar sus estudios universitarios con su trabajo como futbolista; el trayecto diario —una hora y media de ida, una hora y media de regreso— que hacía Vinicius Jr. desde su casa, al otro lado de la bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, hasta la ciudad deportiva del Flamengo; el nutriólogo de Ousmane Dembélé y su influencia en los éxitos recientes del futbolista francés; la huida de Kosovo de los padres de Granit Xhaka, origen del orgullo nacionalista que el futbolista suizo hoy sigue profesando por el territorio balcánico; o los problemas de crecimiento de Lionel Messi durante su infancia, claves para su temprano fichaje por el Barcelona. Estas son algunas de las historias que Alberto Lati (Ciudad de México, 1978) recopila en Genios del Mundial 2026, libro en el que repasa, por riguroso orden de veteranía —“que no parezca que haya cualquier tipo de preferencia”, dice el autor—, las biografías de las que serán las estrellas de la próxima Copa del Mundo de fútbol. “La gente quiere seguir conociendo historias, y no están ni mucho menos cerradas”, explica Lati a T México, cómodamente sentado en un sillón de cuero proporcionado por Ediciones B, su casa editorial.
Más allá de la pelota
Periodista vocacional desde los 10 años, edad a la que comenzó a escribir en un cuaderno una suerte de historia de la Copa del Mundo, Lati ha sido capaz de construir su carrera desde los márgenes del mainstream, siempre a bordo de trasatlánticos deportivos (Fox Sports, Televisa), pero con el objetivo de contar lo que nadie cuenta; o lo que nadie contaba. Fue así como, durante su primera corresponsalía para cubrir un gran evento deportivo, la Eurocopa de fútbol organizada por Bélgica y Holanda en 2000, entrevistó a Jean-Marc Bosman, el futbolista que permitió la libre circulación de jugadores en la Unión Europea y que cambió el fútbol mundial; o cómo en esa época llevó a los hogares mexicanos una deliciosa entrevista con Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos. Solo tenía 18 años, pero ya entonces estaba claro para él que el fútbol nunca es solo fútbol y que, como repetía Carlos Salvador Bilardo, entrenador de la Argentina campeona en 1986, todo tiene que ver con todo.
“Me encanta hurgar en el origen e infancia de los futbolistas. Para mí, el Mundial es la película, pero a mí me interesaba contar la precuela. Este libro es esa precuela. Me interesa La Gioconda, pero mucho más cuánto tuvo que trabajar el genio detrás de la obra”, dice Lati sobre Genios del Mundial 2026, el último volumen de una colección que también incluye títulos como 100 glorias de México, 100 genios del balón, Genios de Qatar o 100 dioses del Olimpo, todos publicados con Ediciones B.

Su manera de permanecer en la conversación central desde la periferia le ha permitido a Lati tomar cierta perspectiva de la siempre ruidosa y bulliciosa escena futbolístico-periodística mexicana. En 2002 volvió a ser elegido como enviado especial para el Mundial que Asia organizaría por primera vez en la historia, aunque su trabajo no fue estrictamente deportivo. Unos meses antes de la cita, Lati, con un cuaderno, un productor y un cámara, se mudó a Corea del Sur y Japón, donde vivió durante meses explicando a los mexicanos una cultura mucho más exótica entonces —internet apenas empezaba a modificar los gustos y preferencias del público— de lo que es hoy día.
La experiencia la repetiría en citas mundialistas sucesivas, en Alemania, Sudáfrica, Brasil y Rusia, y también en Juegos Olímpicos, eurocopas y otros grandes eventos deportivos, como el Super Bowl o el Campeonato del Mundo de Atletismo, pero siempre con la idea de demostrar que para entender un deporte es necesario, quizá imprescindible, indagar en la vida social, cultural y política del país en el que se desarrolla.
Esas experiencias vitales quedaron plasmadas en Latitudes, libro publicado en 2016 que funciona como un diario de sus experiencias viajeras en más de 100 países.
En él, Lati, que es capaz de desenvolverse con solvencia en 11 idiomas, cuenta el desastre financiero que llegó a Grecia tras el despilfarro que supusieron los Juegos Olímpicos de 2004, pero también la fiesta nacional que supuso el triunfo de su selección de fútbol en la Eurocopa de 2008; analiza los choques “culturales y estructurales” que vivió en Japón; o la ruptura de clichés que supuso su estancia en Alemania. “Este es el país de los románticos, del joven Werther que describe Goethe”, reflexiona en uno de los capítulos como un preludio de lo que presenta en Genios del Mundial 2026, libro en el que se aprovecha de todo ese conocimiento adquirido a lo largo de los años y que, de alguna manera, brota entre sus páginas. “Cuando veo belleza en una cancha, me interesa analizar cómo se llegó a esa belleza”, dice.









Sin embargo, Lati no es ajeno al contexto que rodea al futbolista profesional actual, al endiosamiento de los jugadores por parte de aficionados, patrocinadores y marcas, a su aislamiento en las redes sociales y a la abrupta ruptura que, en muchos casos, provocan con sus orígenes una vez alcanzado el éxito. Para el escritor y periodista, “la mayoría son más normales de lo que nos podemos imaginar”, pero no rehúye la realidad:
“Todos, dueños, periodistas y aficionados, hemos propiciado que los futbolistas dejen de pertenecer a este planeta, que se encierren en el microcosmos de sus casas con sus amigos, como es el caso de Neymar Jr. o lo fue el de Maradona hace 40 años cuando llegó a Barcelona”, reflexiona Lati. “Pero no están blindados. Son seres humanos que sufrieron, que los rechazaron, que tropezaron, que cayeron y que padecieron. Un roquero puede pasearse por México antes de dar un concierto. Con un futbolista es imposible, porque los hemos elevado a héroes mitológicos”, continúa.
Tampoco es indiferente Lati a la cantidad de información, muchas veces impublicable, que un periodista acaba recopilando a lo largo de su carrera. El periodista deportivo, reconoce el escritor, construye su trayectoria profesional sobre una vocación que con el paso del tiempo deja de ser tan sólida como al comienzo. Las injerencias políticas, el trabajo de los representantes de los jugadores, la aparición de clubes-estado, la elección de sedes mundialistas o las pujas por los derechos televisivos forman parte del día a día del fútbol, uno de los deportes más contradictorios.
“No porque tenga este nivel de pasión, que es la misma que tenía cuando era niño, voy a dejar de contar el nivel de toxicidad que hay en este entorno. Pero negar el dopaje, el mercantilismo o los precios cada vez más elevados de los boletos no tiene mucho sentido. Si un marciano llega alguna vez a la Tierra y quisiera entender cómo funciona nuestra sociedad, habría que llevarlo a ver un partido de Copa del Mundo”, sentencia el periodista, quien también reconoce que una vez que el silbatazo inicial se haga realidad en el Estadio Azteca el próximo 11 de junio, y como aficionado, animará a México como “si existiera la remota posibilidad de que podamos recuperar Texas”.
“El Mundial toca las fibras nacionales más sensibles de cada país. Eso tiene la Copa del Mundo”, agrega, sobre uno de los pocos deportes capaces de reflejar el contexto político social en el que se desarrolla. La Holanda de 1974 fue un espejo de la algarabía hippie que llenó las calles de las principales ciudades del país durante esa década; la España de La Furia representaba los valores de resiliencia, empuje y pasión de la sociedad española de los ochenta y la Francia campeona del Mundo en 1998 era un calco de la diversidad sociocultural que empezaba a propagarse por el Hexágono.
México, dice Lati, no es una excepción. “En los últimos diez años, la política se ha futbolizado. Antes existía una capacidad diferente para juzgar lo que no era de tu preferencia. Es lo mismo que cuando un aficionado ve un penal para Chivas, pero no ve el mismo penal para el América. Es una pena lo que ha pasado. Esta selección mexicana representa el momento que vivimos, el de un país que no termina por ser lo que quisiera ser, un país en el que la promesa de algo mejor sigue ahí”, reflexiona Lati, sabedor de que la información es la mejor herramienta para enfrentarse a la adversidad. La información y la consciencia, matiza quien, a pesar de todo, mantiene la expectativa de ver a Cristiano Ronaldo o Luka Modrić en un nuevo Mundial.