Greene. Lipsticks, NYC – 1994

Carolina Chávez

¿Qué puede revelar un objeto diseñado para desaparecer con el uso? Esa pregunta atraviesa Lipstick (1992), la serie fotográfica de Stacy Greene que observa un elemento cotidiano desde una escala monumental. Lejos de fotografiar rostros o retratos convencionales, la artista dirige la mirada hacia el extremo desgastado de barras de labios ya utilizadas, ampliadas hasta convertirlas en paisajes abstractos donde cada textura, cada corte y cada inclinación hablan de la persona que las sostuvo.

Carol. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Jerelyn. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Magdelyn. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Rosie. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Pylis. Serie Lipsticks, Stacy Greene.

La serie reúne fotografías a color de gran formato realizadas con acercamientos extremos a labiales usados. Cada imagen lleva como título el nombre de su propietaria, estableciendo un vínculo entre un objeto anónimo producido en masa y una identidad individual. El resultado oscila entre la fotografía documental, la escultura y la abstracción, hasta el punto de que el origen del objeto casi desaparece ante el espectador.

Las diferencias entre una pieza y otra resultan sorprendentes. Algunas conservan una punta precisa; otras aparecen completamente redondeadas, inclinadas o erosionadas por el uso constante. La manera en que cada persona aplica el labial termina por esculpir una forma irrepetible, convirtiendo un producto idéntico en un objeto singular.

Stacy. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Angie. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Beth. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Ellen. Serie Lipsticks, Stacy Greene.

Greene desplaza así la atención desde el color cosmético hacia el gesto. Lo que normalmente pasa inadvertido se convierte en evidencia material de una rutina íntima repetida durante años. Cada aplicación deja una huella mínima que, acumulada con el tiempo, produce una especie de autorretrato involuntario.

La artista ha explicado que el proyecto surgió tras visitar la Bienal del Whitney en Nueva York. Al salir del museo, una amiga dejó caer su labial. Cuando Greene lo recogió y lo desenroscó para devolvérselo, quedó fascinada por la forma que había adquirido con el uso. Aquella pequeña escultura cotidiana le resultó más sugerente que muchas de las obras que acababa de contemplar y terminó convirtiéndose en el origen de esta investigación fotográfica.

Gwen. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Maradee. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Evelyn. Serie Lipsticks, Stacy Greene.
Simona. Serie Lipsticks, Stacy Greene.

Lipstick también dialoga con la tradición del ready-made, aunque desde una perspectiva profundamente personal. El objeto industrial deja de ser únicamente un producto fabricado en serie para convertirse en una superficie donde se inscriben hábitos, movimientos y decisiones repetidas. La intervención ocurre en la vida cotidiana de quien lo utiliza.

Amy. Serie Lipsticks, Stacy Greene.

Más de tres décadas después, la serie conserva una notable vigencia. Las marcas físicas que dejan nuestros rituales diarios sobre los objetos que nos acompañan. En esas pequeñas deformaciones encuentra una forma silenciosa de identidad, donde el cuerpo se manifiesta sin aparecer nunca frente a la cámara.


TE RECOMENDAMOS