Foto: Chanel / cortesía

Redacción T México

La alta costura ha encontrado históricamente inspiración en el arte, la arquitectura o la historia. Para su colección Alta Costura Otoño-Invierno 2026-2027, Matthieu Blazy dirige la mirada hacia otro territorio igualmente poderoso: el de los relatos que acompañan la infancia y la imaginación. El resultado es una propuesta que convierte cada prenda en una historia, donde el lujo no se expresa únicamente a través de la técnica, sino también mediante la capacidad de emocionar y construir significado.

Foto: Cortesía Chanel

La colección parte de una pregunta formulada por el propio diseñador: si la vida de Gabrielle Chanel podía entenderse como un cuento. La respuesta toma forma a partir de un ejemplar de Les Fées, Contes des Contes, encontrado en la biblioteca del apartamento de la fundadora de la maison. Ese libro se convierte en el punto de partida para un recorrido donde la moda dialoga con relatos como Jack y las habichuelas mágicas o Ricitos de Oro, trasladando sus símbolos al lenguaje de la alta costura.

Foto: Cortesía Chanel
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Más que ilustraciones literales, Blazy propone un universo donde la fantasía aparece en pequeños gestos. Una enredadera asciende por el tacón de un zapato, un bolso adopta la forma de un oso dormido y una serie de botones evoluciona visualmente de un patito a un cisne. Son detalles que invitan a descubrir la prenda poco a poco y que reivindican la dimensión íntima de la costura hecha a mano.

Esa narrativa se sostiene sobre el conocimiento de los talleres de Chanel. El tradicional traje de la maison reaparece reinterpretado mediante guipur y transparencias de muselina de seda, mientras bordadores, plisadores, sombrereros, orfebres y zapateros de le19M participan en la construcción de un lenguaje donde cada acabado responde a una historia específica. La colección celebra la continuidad del savoir-faire artesanal al tiempo que explora nuevas posibilidades formales.

Foto: Chanel / cortesía
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También el interior de las prendas adquiere protagonismo. Forros pintados en seda, pequeños amuletos, notas ocultas en los bolsillos y objetos suspendidos de la tradicional cadena de peso revelan una dimensión privada destinada únicamente a quien viste la pieza. La alta costura deja de entenderse como un espectáculo exclusivamente exterior para convertirse en una experiencia profundamente personal entre creador, artesano y cliente.

El escenario acompaña esta visión. El salón de desfiles aparece invadido por enredaderas y flores de apariencia tóxica, un paisaje que recuerda a los bosques de los cuentos clásicos y que sirve para explorar la tensión entre belleza, misterio y transformación. En paralelo, Blazy introduce cortes que liberan el movimiento del cuerpo, reafirmando una idea que ha acompañado históricamente a Gabrielle Chanel: la elegancia comienza cuando la ropa permite vivir plenamente.

Con esta segunda colección de alta costura, Matthieu Blazy no propone una mirada nostálgica hacia la fantasía, sino una reflexión sobre el papel de la imaginación dentro de la moda contemporánea. Los cuentos funcionan como metáforas para hablar del deseo, la memoria y la identidad, mientras la artesanía reafirma su lugar como uno de los lenguajes más sofisticados del vestir. En Chanel, la alta costura continúa escribiendo nuevas historias, una puntada a la vez…


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