
Redacción T Magazine México
En una ciudad donde cada semana aparece un nuevo restaurante, pocos logran construir una identidad propia desde el primer momento. ITZU sí lo consigue. Ubicado en Prado Sur, en Lomas de Chapultepec, el nuevo espacio apuesta por una cocina japonesa contemporánea donde el lujo no está en la exageración, sino en el equilibrio: técnica, producto y atmósfera dialogan con naturalidad en una experiencia diseñada para disfrutarse con todos los sentidos.

Detrás del proyecto se encuentra la visión de Gilda Rojas Nannig, quien imaginó un lugar capaz de reinterpretar la sofisticación japonesa desde una sensibilidad actual y urbana. En cocina, el chef Ricardo Zepeda Ortiz desarrolla un menú que respeta la esencia nipona mientras incorpora guiños contemporáneos y una narrativa más dinámica, donde cada platillo busca generar interacción y sorpresa sin perder precisión.
La experiencia comienza desde la barra. La coctelería propone combinaciones frescas y ligeras como el Sake Sour o la Mimosa de pasión, pensadas para abrir el apetito antes de entrar a una selección de nigiris y rolls donde el protagonismo absoluto es la calidad del ingrediente. Uno de los momentos clave ocurre con el Yakimeshi ITZU preparado frente al comensal, una puesta en escena que convierte la cocina en espectáculo y que refuerza la dimensión experiencial del lugar.

El menú avanza entre contrastes y texturas: Fire Shrimps, Panthai Crab, tostadas con notas cítricas de yuzu, yakitoris y house rolls construyen una propuesta que evita caer en fórmulas previsibles. Incluso los postres mantienen el mismo cuidado estético y técnico, con opciones como el Crème Brûlée de taro o los Mochi Ice Cream, que aportan un cierre ligero, elegante y lúdico al recorrido gastronómico.
Más allá de la cocina, ITZU entiende perfectamente algo que define a los nuevos espacios de dining contemporáneo: la atmósfera también forma parte del menú. El interiorismo minimalista, la iluminación cálida y la sensación de pausa convierten al restaurante en un refugio frente al ritmo acelerado de la ciudad. Con esta apertura, la marca —ya conocida por su presencia en El Palacio de Hierro— da un paso más ambicioso hacia un concepto propio, sofisticado y profundamente experiencial, donde Japón se reinterpreta desde la mirada cosmopolita de la Ciudad de México.
