Foto: Pompi Gutnisky

Redacción T Magazine México

Casa Vecchio, la nueva intervención residencial de Melazza Mobili en las afueras de Buenos Aires, una casa de campo de los años setenta, utilizada originalmente como refugio de fin de semana, encuentra una nueva continuidad sin renunciar a las marcas de su historia.

El estudio fundado por Florencia Melazza y Malena Taboada trabajó sobre una pregunta precisa, cómo actualizar una vivienda familiar sin borrar aquello que todavía conserva sentido. La respuesta aparece en decisiones contenidas, proporciones limpias, materiales nobles y una atmósfera que evita la espectacularidad. La casa permanece silenciosa incluso después de la transformación.

Foto: Pompi Gutnisky

La intervención reorganiza interiores, incorpora nuevas aperturas y redefine la circulación doméstica desde una lógica más abierta y luminosa. La cocina adquiere un lugar central; el comedor y las áreas comunes expanden la convivencia hacia el jardín. La arquitectura deja de imponer recorridos rígidos y acompaña el ritmo real de quienes habitan el espacio. Hay una atención particular en la forma en que la luz cae sobre la madera, el yute, la cerámica y los textiles naturales. Cada superficie conserva una temperatura emocional concreta.

El mobiliario diseñado a medida convive con piezas de diseño internacional y objetos heredados que introducen capas afectivas dentro de la composición. Un espejo antiguo integrado a la chimenea, textiles tejidos artesanalmente y materiales de tacto orgánico construyen una narrativa doméstica donde la sofisticación no depende del exceso. La casa respira mejor precisamente porque elimina ruido.

Foto: Pompi Gutnisky

Uno de los elementos más interesantes del proyecto aparece en el uso del color. Un amarillo intenso atraviesa ciertos espacios interiores y reorganiza visualmente la experiencia de la casa. No aparece como capricho decorativo; establece continuidad, profundidad y una tensión precisa entre calidez y estructura. En un momento donde muchos interiores contemporáneos parecen diseñados únicamente para circular en imágenes digitales, Casa Vecchio insiste en algo menos inmediato y bastante más complejo, producir permanencia.

Foto: Pompi Gutnisky

Melazza Mobili trabaja desde Buenos Aires con una aproximación profundamente humana al interiorismo. Su lenguaje evita fórmulas universales y privilegia la escucha, la escala íntima y la construcción emocional de los espacios.


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