Un vestido negro cambia con el cuerpo que lo habita. La tela, el escote, el largo y la manera de caminar deciden si su presencia resulta solemne, sensual o desafiante. Su aparente sencillez concede protagonismo a los detalles: una costura, el movimiento de una manga, la piel que queda al descubierto.

El pequeño vestido negro reúne esa capacidad de transformación. Su permanencia en el guardarropa permite pensar en una forma de elegancia que se construye con proporciones, gestos y decisiones personales. Alrededor de él, y del color que le da nombre, distintos diseñadores han formulado sus propias convicciones.

«Con un pequeño vestido negro, una nunca va demasiado arreglada ni demasiado informal».
—Karl Lagerfeld.

«Puedes vestir de negro a cualquier hora. Puedes llevarlo a cualquier edad».
—Christian Dior.

«Voy a vestir a estas mujeres de negro».
—Gabrielle Chanel.

«El negro es modesto y arrogante al mismo tiempo».
—Yohji Yamamoto.

«El negro es poético».
—Ann Demeulemeester.


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