
T Magazine México
Pandora presenta Garden of Dreams, una colección que convierte la naturaleza en un lenguaje emocional a través de charms, collares, anillos y pulseras elaborados en plata esterlina 100% reciclada y acabados bañados en oro de 14 quilates. Inspirada en símbolos como mariposas, abejas y palomas, la propuesta explora conceptos como transformación, resiliencia y conexión personal, reforzando una visión contemporánea de la joyería donde el significado tiene tanto peso como el diseño.
La campaña está protagonizada por Tini Stoessel, quien interpreta la colección desde una estética libre y auténtica, integrando las piezas como una extensión natural de su estilo personal. Con esta propuesta, Pandora busca conectar con una generación que entiende la moda como una forma de expresión individual, posicionando la joyería no solo como accesorio, sino como parte de la identidad emocional y cotidiana.
El fenómeno Pandora en joyería asombra al mundo, con altas cifras de ventas, de tiendas y de producción. Una facturación anual que supera los 4000 millones de euros, más de 7000 puntos de venta y casi 3000 tiendas. En México unas 300 tiendas y detrás una mujer emprendedora Annie Cordovez, directora de la firma en México nos devela cuál es el secreto de la evolución de Pandora. “Creo que más que un “secreto”, ha sido una convicción muy clara: nunca perder de vista que la joyería es profundamente emocional. Pandora ha evolucionado mucho, pero siempre ha mantenido esa idea de crear piezas que acompañan historias personales. Esa conexión, sumada a una apertura constante a reinventarnos —en diseño, en categorías, en narrativa— es lo que nos ha permitido crecer de forma natural y relevante”. Lee la entrevista completa a continuación.
Además de las miles de tiendas, se han adaptado al e-commerce con energía.
Para nosotros, el e-commerce no sustituye la experiencia, la amplifica. Hemos trabajado mucho en trasladar esa sensación de descubrimiento y cercanía al entorno digital, entendiendo mejor a nuestros clientes y acompañándolos de una forma más personalizada. Al final, lo importante es que, sin importar el canal, la persona siga sintiendo que está eligiendo algo con significado.
La firma busca en cada colección una parte de emoción
Todo empieza con una historia. Puede ser algo muy universal, como el amor o la identidad, pero siempre buscamos que haya un punto de conexión genuino.. Nos interesa que cada colección se sienta cercana, que invite a apropiarse de ella.

¿Qué importancia le dan a la sostenibilidad con sus materiales?
Nos importa que la belleza de una pieza también esté en cómo fue creada. Por eso trabajamos con materiales reciclados y procesos responsables, buscando reducir nuestro impacto. Creemos que el lujo hoy también tiene que ver con la conciencia y con tomar decisiones que miran hacia el futuro.
¿Cómo es la organización para crear una empresa mundial ideas que brillan?
Lo veo como una red de talento muy diversa. Hay una combinación muy bonita entre la tradición artesanal y la innovación, pero sobre todo entre personas con distintas miradas. Eso enriquece mucho el proceso creativo y hace que las ideas realmente conecten con diferentes culturas y estilos de vida.
300 tiendas en México y una familia, ¿cómo equilibra su vida privada con la responsabilidad en la empresa?
Es un equilibrio que se construye todos los días. Para mí ha sido clave rodearme de equipos en los que confío y entender que no se trata de estar en todo, sino de estar presente en lo que realmente se me necesita físicamente. También procuro cuidar mucho los espacios personales, porque al final son los que te dan perspectiva y energía para liderar.

¿Qué valores crees que deben destacar en una empresa y en una familia?
Hay valores que trascienden cualquier contexto: la empatía, la honestidad, el respeto. En Pandora hablamos mucho del amor, pero entendido como una forma de actuar: cómo escuchas, cómo lideras, cómo construyes relaciones. Y creo que eso es exactamente lo mismo que sostiene a una familia.
¿Cómo percibe el mercado mexicano?
México es un mercado muy especial porque vive las emociones de una manera muy auténtica. La joyería aquí tiene un peso simbólico muy fuerte, está ligada a momentos importantes. También es un mercado muy sofisticado, que aprecia el diseño y la calidad, pero que sobre todo busca conexión.
¿Están invirtiendo en experiencia de compra? ¿Cómo se renuevan las tiendas?
Sí, completamente. Hoy pensamos las tiendas como espacios donde la marca se vive, no solo donde se compra. Hay un trabajo constante en hacerlas más abiertas, más contemporáneas, más cercanas. Queremos que cada visita sea una experiencia, que invite a descubrir, a probar, a conectar con las piezas de una manera más personal.
Háblenos del corazón de la producción en Tailandia
Es un lugar muy especial para la marca ya que fue ahí donde todo empezó. En nuestras fábricas conviven la precisión, la tradición y un compromiso muy fuerte con hacer las cosas bien. Hay miles de artesanos trabajando cada pieza con un nivel de detalle impresionante, pero también hay una conciencia muy clara sobre el impacto ambiental y social. Es un reflejo muy honesto de lo que queremos ser.

¿Qué importancia dan al trabajo artesanal a mano?
Es esencial. Aunque somos una marca global, cada pieza pasa por manos que le dan carácter y unicidad a través de técnicas milenarias. Ese trabajo artesanal es lo que hace que la joyería se sienta más cercana, más humana. Es una forma de mantener viva la esencia, incluso cuando seguimos innovando.
¿Qué importancia dan al factor humano, al equipo humano en la empresa, y a la familia en casa?
Muchísima. Al final, todo lo que hacemos empieza desde personas, equipos. En la empresa, buscamos crear un entorno donde la gente se sienta valorada y pueda crecer. Y en lo personal, la familia es ese espacio que te ancla y te recuerda lo importante. Para mí, ambos mundos están profundamente conectados.