Foto: Alice Mesguich.

Una ventana organiza la relación de una casa con el exterior. Su posición determina qué vemos, cómo entra la luz y cuáles son los cambios del día que alcanzamos a percibir. En Villersexel, un departamento parisino renovado por el estudio de arquitectura interior Claves, esa relación también se construye mediante pinturas, cerámicas y textiles: el jardín aparece dentro de las habitaciones, interpretado por distintos artistas.

Foto: Alice Mesguich.

Ubicado cerca del Museo Rodin, el inmueble conserva elementos de la arquitectura parisina de principios del siglo XX. La intervención reorganizó la planta para incorporar tres suites, cada una con baño y vestidor, y simplificó las circulaciones para abrir perspectivas entre las habitaciones. Molduras, arcos y carpinterías a medida acompañan esa transformación.

El interés arquitectónico está en la convivencia entre dos necesidades: preservar el carácter del edificio y adaptar su distribución a una forma actual de intimidad doméstica. Las habitaciones adquieren autonomía, mientras las áreas compartidas mantienen una continuidad visual. La conservación se entiende aquí como una negociación entre lo recibido y los usos que una casa debe admitir.

Foto: Melissa Sinapan.

Fundado en 2022 por Laure Gravier y Soizic Fougeront, quienes trabajaron previamente en el estudio de Pierre Yovanovitch, Claves combina mobiliario antiguo, piezas contemporáneas y diseños propios. Sobre esa base se articula Habiter le jardin, una exposición concebida para ocupar el departamento con obras de una decena de artistas.

Los motivos vegetales adoptan distintas densidades. Las tapicerías de Manon Daviet reúnen vegetación, animales y fenómenos atmosféricos; las cerámicas de Samantha Kerdine y Victor Levaï sugieren semillas, raíces y organismos en crecimiento. En las pinturas de Jules Bertin y Kamila Sipika, las flores conservan su vínculo con la observación cotidiana.

Foto: Melissa Sinapan.
Foto: Nicky Hodge.

La propuesta permite recordar una relación persistente en la pintura: la casa como tema y lugar desde el cual mirar. En La Salle à manger au Cannet, de 1932, Pierre Bonnard encontraba en el comedor una materia pictórica que hoy permite situar estas exploraciones dentro de una historia más amplia de atención al espacio doméstico.

En Villersexel, esa atención se traslada a la disposición de las obras frente a ventanas, chimeneas y muebles. También plantea una pregunta pertinente para el interiorismo: ¿cuánto puede aportar una pieza más allá de su correspondencia con los colores de una habitación? La propuesta adquiere espesor cuando las obras conservan su capacidad de extrañar, sugerir y modificar la mirada. Habitar también consiste en dejar espacio para esas pequeñas interrupciones.


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