
Astrid Villanueva
Caminar junto al mar requiere una relación particular con la ropa, hablamos de prendas que acompañen el paso, permitan moverse y respondan a una vida al aire libre. En Deauville, esa relación adquirió un lugar en la historia de Chanel. Gabrielle abrió allí una boutique en 1912, después de sus primeros éxitos como sombrerera en París. Al año siguiente comenzó a vender prendas deportivas de jersey, un tejido empleado hasta entonces en la ropa interior masculina. Su flexibilidad daba forma a una elegancia que incorporaba la comodidad como una decisión de diseño.
El próximo 27 de abril de 2027, Matthieu Blazy presentará en esta ciudad de la costa normanda su segunda colección Cruise para Chanel. Después de Biarritz, el recorrido lleva al diseñador a otro escenario de los primeros años de la casa, donde el vínculo entre la ropa y la manera de vivir comenzó a definir su propuesta.
La elección permite mirar el legado de Gabrielle desde una pregunta concreta: ¿qué significa hoy diseñar para la libertad de movimiento? El interés editorial de este regreso reside en la posibilidad de recuperar la capacidad de observación que acompañó aquellas primeras prendas. Leer los hábitos de las mujeres, atender sus necesidades y convertirlos en decisiones sobre materiales y siluetas fue parte de la transformación que Chanel impulsó.
Bruno Pavlovsky, presidente de las actividades de moda de Chanel, sitúa el anuncio en ese momento fundador y señala la expectativa por conocer la perspectiva de Blazy sobre Deauville. La colección está todavía por mostrarse; el lugar elegido ofrece ya una clave para leerla.