Foto: grabado clásico de La Calavera Garbancera. Ayuntamiento de Aguascalientes.
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Carolina Chávez

Un sombrero aparatoso sobre una calavera sonriente: a José Guadalupe Posada le bastó esa combinación para convertir la elegancia en una provocación. La imagen conocida como «Calavera Garbancera», antecedente de la Catrina, participaba del humor mordaz con el que el grabador retrataba las aspiraciones y vanidades de la sociedad mexicana. Entre los huesos y el adorno quedaba expuesta una pregunta todavía vigente: cuánto de nuestra apariencia responde al deseo de pertenecer.

Foto: Retrato ilustrado de José Guadalupe Posada (1852–1913).  Ayuntamiento de Aguascalientes.
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Foto: La Calavera Catrina (en el centro) del icónico mural de Diego Rivera, acompañada por un joven Diego Rivera de la mano, Frida Kahlo detrás de él, y el grabador José Guadalupe Posada a la derecha.

Su presencia actual en maquillajes, desfiles y piezas de cartonería prolonga una historia de reinterpretaciones. Estos tres detalles permiten seguir el recorrido de la estampa hasta la figura que reconocemos cada noviembre.

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1. El sombrero llegó antes que el vestido

En la imagen de Posada aparece un busto de calavera con un enorme sombrero adornado. El vestido largo y la silueta de cuerpo completo pertenecen a su transformación posterior. Ese contraste entre los huesos descubiertos y el accesorio fastuoso concentraba la fuerza satírica de la composición.

2. Su gran aparición mural ocurrió en un hotel

En 1947, Diego Rivera incorporó a la Catrina en Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, realizado para el Hotel del Prado, en la Ciudad de México. La vistió de cuerpo entero y la convirtió en una figura central de su recorrido por la historia del país. La pequeña imagen de la gráfica popular adquiría así una presencia monumental.

3. Una pieza de cerámica pudo inspirar su transformación

La estampa de Posada fue una referencia fundamental para Rivera. A ella pudo sumarse una figura de cerámica: el Museo Mural Diego Rivera presentó esta posible influencia en la exposición Azúcares sacras. El vínculo abre una lectura sugerente sobre la Catrina como resultado del intercambio entre el grabado, la pintura y las creaciones populares. Se trata de una hipótesis señalada por el recinto.

Foto: La imagen muestra al célebre grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada (a la derecha) a las puertas de su taller de grabado en la Ciudad de México, alrededor de 1899–1900. Ayuntamiento de Aguascalientes.

Bajo las flores, los encajes y los colores que hoy la acompañan persiste aquella sonrisa incisiva. Volver a Posada permite recuperar su agudeza: la capacidad de observar la vida social con una calavera… como espejo.


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