Desde Capulhuac, Estado de México hasta las cocinas que hoy lidera en Estados Unidos, Cristina Martínez ha construido una práctica culinaria sostenida por la memoria, el trabajo colectivo y el cuidado del cuerpo. En esta conversación habla de oficio, pertenencia, disciplina, cansancio, placer y futuro, sin épica y con una claridad que nace de la experiencia.