
T Magazine México
Tereza quiere elegir su destino. Lena busca un lugar donde atravesar los últimos días de su vida. En O Último Azul y Cosmos, hacerse mayor trae consigo decisiones que afectan dónde vivir, con quién compartir el tiempo y cómo conservar la independencia. Sus personajes tienen deseos propios, incluso cuando el gobierno, la enfermedad o la amenaza de perder una casa estrechan sus posibilidades.


En O Último Azul, el brasileño Gabriel Mascaro imagina un futuro donde las personas mayores deben trasladarse a colonias por orden gubernamental. Tereza, interpretada por Denise Weinberg, desobedece y emprende una travesía por el Amazonas. La aventura parte de una tensión cercana: quién establece el momento en que alguien debe dejar de decidir por sí mismo.

La película permite pensar en las formas de control que pueden ejercerse bajo la promesa del cuidado. También devuelve a su protagonista la posibilidad de explorar y asumir riesgos. A su edad, el futuro conserva algo por descubrir.
Cosmos, dirigida por Germinal Roaux y filmada en blanco y negro, lleva esa reflexión hacia los vínculos. Lena, una mujer de 68 años con una enfermedad terminal, deja la Ciudad de México para instalarse en Yucatán. Allí conoce a León, un hombre maya de 62 años que enfrenta la posibilidad de perder su hogar. Ángela Molina y Andrés Catzín interpretan a dos personas cuyas diferencias conviven con una necesidad compartida de compañía.

El encuentro abre preguntas sobre cómo acompañar a alguien y cómo recibir ayuda sin renunciar a la propia identidad. La enfermedad de Lena y la incertidumbre que enfrenta León sitúan la vulnerabilidad en circunstancias concretas: un cuerpo que cambia, una casa amenazada, una vida que necesita sostén.
Ambas películas cuentan con la participación de Cinevinay, la productora fundada por Sandino Saravia Vinay que trabaja en coproducciones entre Latinoamérica y Europa. Esa colaboración también amplía la conversación sobre el cine mexicano: su presencia se construye mediante equipos, recursos y miradas que atraviesan fronteras.

En la edición 68 del Ariel, O Último Azul recibió siete nominaciones y Cosmos, seis. La ceremonia, celebrada el 3 de octubre en los Estudios Churubusco, reconoció a la cinta de Mascaro por su guion original, escrito junto con Tibério Azul, y por la edición de Omar Guzmán y Sebastián Sepúlveda.
El interés de estas historias permanece en sus protagonistas. Sus decisiones dan a la vejez una complejidad que merece mayor atención en pantalla: la de quienes siguen buscando una forma propia de vivir, de relacionarse y de imaginar lo que viene.