
Redacción T México
En el mundo, como en Venecia existen edificios cuya historia trasciende la arquitectura para convertirse en parte de la memoria cultural de la ciudad. Entre ellos se encuentra el Baglioni Hotel Luna Venice, un inmueble cuyos orígenes se remontan al siglo XII y que, antes de convertirse en uno de los hoteles más reconocidos de la ciudad, sirvió como refugio para los Caballeros Templarios que emprendían su camino hacia Tierra Santa. Esa larga trayectoria fue el punto de partida de una celebración que marcó la conclusión de un amplio proceso de restauración y renovación de sus espacios históricos.

La velada comenzó en las terrazas con vistas al Bacino di San Marco y a la isla de San Giorgio, continuó con una cena en el renovado Salón Marco Polo y concluyó nuevamente frente a la laguna veneciana. Más allá del protocolo propio de una inauguración, el encuentro resultó una declaración sobre la manera en que los edificios históricos pueden adaptarse al presente sin perder la identidad que los ha definido durante siglos.

El proceso de renovación ha abarcado habitaciones, suites, espacios públicos y distintas áreas del inmueble. La intervención ha privilegiado la conservación de materiales y oficios profundamente vinculados con la tradición italiana, desde los textiles elaborados por Rubelli hasta los mármoles de Carrara y los pisos artesanales inspirados en el diseño clásico francés, integrados con una mirada contemporánea que respeta el carácter original del edificio.

Uno de los momentos más significativos de esta transformación corresponde al Salón Marco Polo, cuyos frescos del siglo XVIII atribuidos a la Escuela de Tiepolo y las pinturas decimonónicas de Ermolao Paoletti permanecen como testimonio del valor artístico del recinto. La restauración buscó mejorar la experiencia de quienes lo visitan sin alterar el lenguaje histórico que ha convertido este espacio en uno de los interiores más representativos de la hospitalidad veneciana.

La evolución del inmueble también incorpora una nueva propuesta gastronómica con Santo Mare, restaurante dedicado a la cocina de mar italiana que recupera la estacionalidad del producto y la tradición pesquera del Mediterráneo desde una perspectiva contemporánea. Su apertura amplía el diálogo entre patrimonio, cocina y experiencia cultural que históricamente ha caracterizado a los grandes hoteles europeos.
Durante la misma celebración fue anunciado el nombramiento de Tito De Benedetto como nuevo director general, una designación que acompaña el inicio de esta nueva etapa para el hotel. El relevo representa la continuidad de un proyecto que apuesta por preservar la memoria del edificio mientras responde a las nuevas formas de entender la hospitalidad internacional.
La recuperación de espacios como el Baglioni Hotel Luna Venice permite observar cómo el patrimonio continúa transformándose sin romper el vínculo con su pasado. La restauración deja de ser únicamente un ejercicio arquitectónico para convertirse en una forma de mantener vigente la identidad cultural de Venecia frente al paso del tiempo.