Foto: cortesía de la producción


Carolina Chávez

La lucha libre aparece como superficie y como lenguaje; en ese espacio cargado de símbolos, La lucha de Lucía construye un relato íntimo sobre identidad y crecimiento. El cortometraje, escrito y dirigido por María Sofía Hernández Téllez, forma parte de la selección oficial del Tribeca Festival 2026, que este año alcanza su edición número veinticinco.

Rodada en Tijuana, la película se sitúa dentro de una tradición visual profundamente arraigada en la cultura mexicana. El ring se convierte en un espacio de tránsito, donde una adolescente enfrenta las expectativas heredadas y ensaya una forma propia de estar en el mundo.

Foto: cortesía de la producción
Foto: cortesía de la producción

Lucía, interpretada por Valeria Casillas, entra en escena bajo el nombre de “La Guerrera”. Entrenada por su padre, un luchador que sostiene un linaje familiar, carga con una identidad definida por la estrategia y la repetición. La narrativa avanza desde esa tensión, la posibilidad de sostener lo aprendido o intervenirlo desde la intuición.

El proyecto incorpora a la comunidad local de lucha libre durante su rodaje. El elenco ejecuta sus propias secuencias físicas, una decisión que imprime al cuerpo un lugar central dentro de la historia. En las imágenes, visibles en los stills del cortometraje en la página 2 y 3 del documento, la máscara, el gesto y el movimiento adquieren una densidad particular, una forma de presencia que se sostiene en la acción.

Foto: cortesía de la producción
Foto: cortesía de la producción

La directora sitúa la película en una línea que revisa el legado del cine de luchadores de los años cincuenta. Ese archivo aparece intervenido desde una mirada contemporánea que reconoce la fragilidad y el proceso. En La lucha de Lucía, la pregunta por la identidad se articula desde el cuerpo, la herencia y la elección.


TE RECOMENDAMOS