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Redacción T Magazine México

La historia culinaria de Rodrigo Rivera Río comienza lejos de los reflectores. Nació en 1983 en una familia donde convivían dos pulsos muy distintos, una madre regiomontana y un padre dedicado a la agricultura y la ganadería en un rancho en Hidalgo. En esa geografía doméstica tomó forma una relación temprana con la tierra, los ciclos agrícolas y el trabajo de los productores. La cocina apareció después, con el mismo peso que tienen los oficios aprendidos con las manos.

Rivera Río ingresó al mundo profesional de la gastronomía en 1999 y más tarde cursó estudios formales en el ICUM campus Monterrey. Allí afinó técnica y método. En los años siguientes atravesó cocinas dentro y fuera de México, una experiencia que consolidó una disciplina precisa y una curiosidad permanente por las tradiciones culinarias del país.

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En 2015 llegó uno de los momentos decisivos. Junto con sus hermanos abrió Koli Cocina de Origen, restaurante que pronto encontró una voz clara dentro de la escena gastronómica mexicana. El proyecto recibió una estrella Michelin y comenzó a figurar en listas y premios internacionales, incluido el reconocimiento de The Best Chef Awards en Dubái y nominaciones en los Readers’ Choice Awards de Food & Travel.

En Koli, Rivera Río ha desarrollado una cocina que se nutre de ingredientes del norte de México y de una investigación constante sobre sus tradiciones culinarias. El humo, la brasa, los cortes de carne y los productos del campo aparecen en platos que mantienen una estructura rigurosa. Cada preparación revela una atención particular al origen del ingrediente y a los ritmos del paisaje que lo produce.

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El chef también participa como copropietario de Cometa, restaurante que amplía su trabajo en torno a la cocina del norte del país. Su actividad profesional se extiende a distintos proyectos gastronómicos en México y en el extranjero, con presencia en cocinas de varios continentes y una agenda constante de colaboraciones culinarias.

En la Riviera Maya, dentro de La Casa de la Playa, dirige dos espacios con identidades distintas. Lumbre presenta una cocina norteña marcada por el fuego y los aromas de la brasa. Centli concentra su atención en la cocina del campo mexicano y en el maíz como eje cultural y gastronómico. Ambos proyectos continúan una investigación culinaria que Rivera Río comparte también en foros públicos y conferencias donde reflexiona sobre el futuro de la gastronomía mexicana.

Su trabajo insiste en que la cocina mexicana contiene regiones todavía poco visibles dentro del mapa global de la alta gastronomía. En ese contexto, el norte del país aparece como una tradición compleja, vinculada al paisaje árido, a la ganadería, a los productos silvestres y a un repertorio de técnicas transmitidas durante generaciones.

Rodrigo Rivera Río ha elegido dedicar su carrera a esa exploración. Entre cocina, investigación y docencia, su trayectoria mantiene una dirección firme hacia una pregunta que atraviesa toda su obra. Qué historias puede contar un plato cuando la memoria del campo y el oficio culinario se encuentran en la mesa.


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