
Jameson Montgomery
Fotografía Daniel Paik
En Agosto de 1949, cuando la gente que compraba casas después de la guerra empezaba a interesarse por el modernismo, la revista Time publicó un artículo de portada sobre el arquitecto de origen austriaco Richard Neutra. Se había mudado a Los Ángeles en 1925, después de trabajar brevemente para Frank Lloyd Wright en Wisconsin.
Antes de morir en 1970, construiría más de 150 casas en California. El artículo, cuyo enfoque mostraba los espacios de Neutra iluminados con luz natural, que a menudo parecían fundirse con el entorno, llamó la atención de Betty Corwin, archivista teatral, y de su esposo Henry, dermatólogo. En los años siguientes, la pareja compró dos terrenos arbolados a ambos lados del río Saugatuck, en lo que hoy es Weston, Connecticut, y le escribió a Neutra para pedirle que les recomendara arquitectos de la Costa Este que trabajaran con un estilo funcional similar y que estuvieran dispuestos a ajustarse a su modesto presupuesto.

Para su sorpresa, Neutra aceptó encargarse él mismo del proyecto, atraído por el terreno: casi dos hectáreas en lo alto de una loma boscosa junto al río. En 1956 terminó de construir la casa de tres habitaciones que construyó para ellos; un año después, diseñó una ampliación con dos dormitorios para hacer espacio a su tercer hijo.
Los Corwin vivieron el resto de sus vidas en la residencia de 325 metros cuadrados —Henry murió allí en 2006 y Betty, en 2019— e hicieron muy pocas modificaciones drásticas. Unos días después de que sus hijos pusieran la propiedad a la venta, Laurent Claquin, de 55 años, ejecutivo del grupo de lujo Kering, y su pareja, Aziz Osko, de 41, diseñador radicado en Nueva York, estaban visitando a unos amigos en Redding, a unos 15 minutos de la casa Corwin.

La pareja, que divide su tiempo entre París y Nueva York, llevaba tiempo buscando una casa de campo para convertirla en un refugio de fin de semana cuando un amigo de sus anfitriones les enseñó el anuncio de la casa Corwin. “Recuerdo que cruzamos la puerta y nos quedamos paralizados”, dice Osko. Los hijos de los Corwin aceptaron la oferta de la pareja, convencidos por su promesa de restaurar la casa respetando su diseño original.
Para comprender los matices de la casa, la pareja esperó un año antes de iniciar la restauración. Osko consultó a la fundación y el archivo que Neutra había creado en 1962, el Institute for Survival Through Design, así como a Barbara Lamprecht, una historiadora de arquitectura radicada en California, y después accedió a cientos de cartas mecanografiadas intercambiadas entre Neutra y los Corwin.

Se enfrentaron a algunos retos importantes, entre ellos rehacer las “patas de araña” de la casa, las características vigas expuestas de Neutra que van más allá del borde del techo hasta encontrarse en ángulo recto con los postes estructurales. “No queríamos que la casa pareciera un museo”, dice Osko. “Queríamos conservar su espíritu, y al mismo tiempo modernizarla”.
La estructura se levanta en la parte alta del terreno y se accede an ella por dos escalinatas. Una, de madera, fue diseñada por el paisajista modernista James C. Rose; la otra, de piedra azul de la zona, lleva hasta una retícula de vidrio que rodea la puerta principal de la casa, cuyo intenso color azul fue elegido por el diseñador gráfico Paul Rand, quien más tarde crearía los logotipos de IBM y UPS.

Al tener una entrada de doble altura, la casa es poco habitual en la obra de Neutra: desde el pequeño descanso, siete escalones conducen al espacio principal de la casa, delimitado al fondo completamente por una pared de vidrio. En la década de 1980, los Corwin habían dividido el panel concebido por Neutra en varias piezas más pequeñas de doble cristal, pero los nuevos dueños decidieron respetar la intención de Neutra, aunque para ello tuvieran que traer el vidrio desde Suiza.
Junto a la sala se encuentra la cocina, que Neutra concibió como una caja de vidrio con ventanas interiores que dividen el espacio sin bloquear la luz. Los Corwin habían cubierto gran parte del vidrio con paneles de yeso para ganar más superficie de pared, pero Osko y Claquin también restauraron esa parte. Sustituyeron las losetas de vinilo de la cocina por otras de caucho del mismo tono que la puerta principal y encontraron en una tienda local de mobiliario vintage una mesa de comedor cuadrada de Formica, que rodearon con cuatro sillas de rejilla de Harry Bertoia. (Una lámpara de pie Triennale de Angelo Lelii para Arredoluce y un sillón lounge Eames, también recuperados en la subasta, ocupan ahora una esquina de la sala).

Mientras que los Corwin preferían la calidez propia del diseño de mediados del siglo XX, los nuevos dueños optaron por seguir la visión más estricta de Neutra. La decoración de la casa es ahora mucho más sencilla, y solo los tres baños rediseñados aportan una nota juguetona. La postura inflexible de Neutra quizá se refleja mejor en su insistencia en que la habitación principal estuviera alejada de las de los niños.
Betty quería estar más cerca de sus hijos, pero Neutra se salió con la suya tras asegurarle que instalaría un
intercomunicador. Casi 70 años después, Claquin y Osko, han aprendido a valorar la importancia que el arquitecto concedía a la privacidad. “Cuando vienen los vecinos, nos preguntan: ‘¿Qué cambió?’”, dice Osko. “Y para mí, ese es el mejor cumplido” .