
Redacción T Magazine México
La exposición Canchas, presentada en Casa Pedregal por el fotógrafo mexicano Santiago Arau en colaboración con Loco Tequila, parte de una observación que transforma la manera de mirar el país. Desde el aire, las canchas aparecen una y otra vez entre montañas, selvas, costas, pueblos, ciudades y campos agrícolas. Son estructuras familiares que, vistas a distancia, revelan una dimensión distinta del paisaje mexicano.



A través de una serie de imágenes aéreas, Arau convierte estos espacios cotidianos en composiciones geométricas. Las líneas que delimitan el juego adquieren una presencia inesperada y permiten descubrir patrones culturales que suelen pasar desapercibidos cuando se observan desde el suelo.
El punto de partida conceptual de la muestra se encuentra en el antiguo juego de pelota mesoamericano. Desde espacios ceremoniales como Guachimontones, en Jalisco, hasta las canchas contemporáneas dispersas por todo el país, la exposición rastrea una continuidad cultural que ha sobrevivido durante siglos. Delimitar un espacio para jugar también ha significado construir comunidad, organizar el territorio y fortalecer vínculos colectivos.
Uno de los núcleos visuales más sugerentes de la exposición se encuentra en El Arenal, Jalisco, tierra de origen de Loco Tequila. Allí, entre extensiones de agave diseñadas a partir de patrones inspirados en las estructuras circulares de Guachimontones, aparece una cancha de fútbol que parece surgir naturalmente del paisaje. La imagen reúne distintas capas de la historia mexicana. La memoria prehispánica, la tradición agavera y la vida cotidiana convergen en una misma superficie.

La colaboración entre Santiago Arau y Loco Tequila encuentra precisamente su fuerza en esa lectura compartida del territorio. Desde hace varios años, la casa tequilera ha desarrollado una aproximación singular al paisaje de agave, incorporando referencias visuales y culturales que remiten a la historia de la región. En las fotografías de Arau, esos trazos adquieren una dimensión nueva y se integran a una reflexión más amplia sobre la manera en que los mexicanos ocupan y transforman el espacio.
Las imágenes reunidas en Canchas recuerdan que el paisaje es también es una construcción cultural. Cada cancha señala un punto de encuentro, una historia local, una comunidad que decidió reservar un fragmento de tierra para convivir a través del juego.
La exposición propone observar México desde otra altura. Las fotografías revelan que detrás de cada rectángulo trazado sobre la tierra existe una memoria compartida que atraviesa generaciones
La exposición permanecerá abierta al público durante los próximos meses como parte de la agenda cultural de la Ciudad de México.