Fuente de foto: INBAL.

Samantha Villanueva

En la obra de Geles Cabrera (Ciudad de México, 1926), el cuerpo adquiere formas compactas, curvas y volúmenes que conservan la fuerza de la materia. La figura humana permanece reconocible mientras se acerca a la abstracción; cada postura establece una relación entre equilibrio, peso y espacio. Su vínculo con la danza alimentó esa búsqueda de movimiento.

Foto: Galería Agustina Ferreyra, CDMX, MX (2025).
Foto: Galería Agustina Ferreyra, CDMX, MX (2024).

Formada en San Carlos y La Esmeralda, Cabrera abrió camino en una disciplina dominada por hombres. Trabajó con piedra y terracota, y extendió sus investigaciones al plexiglás termoformado, cuyas transparencias y colores introdujeron otras posibilidades en su lenguaje escultórico. En 1966 fundó el Museo Escultórico en Coyoacán, un espacio dedicado a compartir su obra y propiciar encuentros alrededor de esta práctica.

Foto: Galería Agustina Ferreyra, México (2023).

Su aportación también se manifestó en la enseñanza: incorporó papel periódico para acercar la escultura a estudiantes con pocos recursos. Revisar su trayectoria permite reconocer una idea generosa de la creación, sostenida en la libertad de experimentar y en hacer accesibles sus herramientas.


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