
Redacción T México
Durante mucho tiempo el hielo tuvo una sola tarea: enfriar. Sin embargo, en una mesa de verano también puede funcionar como ingrediente, decoración y una pequeña forma de anticipar lo que sucederá cuando comience a derretirse. Dentro de un cubo transparente, una hoja de albahaca, una mora o una rama de romero adquieren otra presencia; flotan lentamente en el vaso y permiten que la bebida cambie con el paso de los minutos.
La combinación más sencilla parte de frutas y hierbas frescas. Fresa con albahaca funciona en agua mineral, limonadas y bebidas cítricas; arándanos con menta aportan color y frescura; mientras frambuesa con piel de limón construye un contraste especialmente luminoso. Para perfiles más herbales, pueden congelarse zarzamoras con tomillo, granada con romero o cáscara de naranja con romero.


También están las mezclas que parecen pensadas para una mesa bajo el sol: piña con lima, pepino con menta o sandía con albahaca. La clave está en pensar el hielo en relación con aquello que va a acompañar: sabores delicados para aguas y tés fríos; cítricos y hierbas aromáticas para bebidas de mayor intensidad.

Las flores comestibles con limón permiten llevar el gesto hacia ocasiones especiales. Conviene utilizar únicamente flores identificadas como aptas para consumo y libres de tratamientos químicos. Lavanda culinaria con lima, por ejemplo, necesita muy poca cantidad para perfumar el hielo sin dominar la bebida.
Y existe otra posibilidad: congelar la bebida misma. Los cubos de café resuelven uno de los pequeños problemas del café frío —que el hielo termine diluyéndolo— y permiten que conserve su intensidad mientras baja la temperatura.

Prepararlos requiere poco: moldes, agua potable, ingredientes frescos y tiempo. Para un acabado más limpio, las frutas pueden cortarse en piezas pequeñas y las hierbas colocarse con moderación antes de llenar cada espacio del molde.
El hielo se derrite, inevitablemente, pero durante unos minutos guarda dentro una fruta, una flor, una hierba y esa clase de atención mínima que vuelve especial una bebida de verano.