Foto: obra del artista

Redacción T México

La historia de la fotografía suele contarse a partir de quienes lograron registrar el mundo con mayor precisión. Duane Michals dedicó toda su carrera a demostrar que la cámara también podía registrar aquello que no puede verse: los pensamientos, los sueños, los recuerdos, el amor, el miedo y la muerte.

El fotógrafo estadounidense murió el 9 de junio en Manhattan a los 94 años, después de más de seis décadas de una obra que modificó profundamente el lenguaje fotográfico. Su fallecimiento pone fin a una de las carreras más originales del arte contemporáneo, pero deja una influencia que continúa atravesando generaciones de fotógrafos, artistas y escritores visuales.

Foto: obra del artista
Foto: obra del artista

Nacido en 1932 en McKeesport, Pensilvania, Michals llegó relativamente tarde a la fotografía. Un viaje a la entonces Unión Soviética, en 1958, realizado con una cámara prestada, despertó una vocación que terminaría redefiniendo el medio. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, nunca se sintió atraído por la idea de que una sola imagen pudiera contener toda la verdad de un acontecimiento.

Mientras gran parte de la fotografía del siglo XX seguía la influencia del «instante decisivo» formulado por Henri Cartier-Bresson, Michals construyó pequeñas narraciones mediante secuencias de imágenes, incorporó dobles exposiciones, escenas cuidadosamente dirigidas y textos manuscritos que no describían las fotografías, sino que dialogaban con ellas. Cada serie funcionaba como un breve relato filosófico donde la realidad convivía con la imaginación.

Foto: obra del artista

Sus obras abordaron preguntas que rara vez encontraban espacio en la fotografía documental: la identidad, la memoria, la sexualidad, el deseo, la espiritualidad, la pérdida y el paso del tiempo. Para Michals, la cámara era una herramienta para pensar. La fotografía podía inventar, dudar, recordar o incluso mentir si con ello alcanzaba una verdad emocional más profunda.

Esa libertad también marcó su trabajo como retratista. Frente a su lente pasaron figuras como René Magritte, Marcel Duchamp, Andy Warhol, Joseph Cornell, Jorge Luis Borges, David Hockney y Salvador Dalí. Sus retratos evitaban el registro convencional para convertirse en ejercicios de complicidad e imaginación, donde la personalidad del retratado pesaba tanto como su apariencia física.

Foto: obra del artista

Sus producciones para moda desafiaron las convenciones del género mediante el movimiento, las narrativas secuenciales y composiciones que ampliaban los límites tradicionales de la fotografía editorial.

Foto: obra del artista

Michals había demostrado que una fotografía podía formar parte de una historia más amplia y que las palabras podían convivir con la imagen sin restarle fuerza. Su trabajo anticipó una forma contemporánea de narrar que hoy atraviesa el arte, la publicidad, el cine y las redes sociales. Duane Michals fue un narrador que eligió la cámara como instrumento literario. Su legado permanece como una invitación a mirar más allá de lo visible y a recordar que, en ocasiones, las imágenes más poderosas son aquellas capaces de fotografiar lo invisible.


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