Brigitte Bardot fue mucho más que una actriz icónica. Figura central de la cultura del siglo XX, transformó el cine, el estilo y la idea de libertad femenina, y más tarde volcó su vida a una causa sostenida con coherencia radical: la defensa de los animales. Su muerte deja un vacío que atraviesa la memoria cultural, ética y afectiva de varias generaciones.