Foto: Lizet Ortiz

Redacción T Magazine México

En el barrio de Xochimilco, en Oaxaca, una pieza de infraestructura hidráulica del siglo XVII atraviesa el tiempo y se vuelve casa. Casa Arco parte de ese gesto, un arco de cantera que permanece en pie y organiza la vida alrededor. La propuesta de RootStudio se asienta en esa presencia y la incorpora a la experiencia cotidiana, con una planta baja abierta que expone la textura del vestigio y permite que la luz lo recorra a lo largo del día…

Foto: Lizet Ortiz

La obra se distribuye en tres niveles con una lectura clara del uso. El nivel inferior, envuelto en madera de tzalam, resguarda una atmósfera contenida y cálida. La planta baja se abre al barrio, prolonga la calle y mantiene el contacto con el aire, con la temperatura y con la vida exterior. Arriba, un volumen metálico ligero aloja la recámara principal y captura la luz de la mañana, con vistas que enmarcan la ciudad.

La materialidad construye continuidad. Cantera verde, morteros de cal, madera local, acero y concreto se trabajan con mano de obra artesanal. Cada superficie regula temperatura y sonido, sostiene el clima interior y permite que la casa envejezca con dignidad. La cocina se despliega como un espacio de encuentro con carpintería de maderas tropicales y cubiertas amplias. En los baños, la piedra y los agregados minerales fijan una sobriedad precisa.

Foto: Lizet Ortiz
Foto: Lizet Ortiz

El interior mantiene líneas limpias y piezas a medida. Una mesa de madera maciza, un sofá de respaldo bajo, un banco junto a la ventana. La luz entra, se posa, se desplaza. En la sala, el techo de acero intervenido por Sabino Guisu y Doktor Lakra introduce una capa artística que transforma la percepción del espacio. La superficie registra sombras, variaciones, pequeños movimientos que acompañan el paso de las horas.

Foto: Lizet Ortiz

La casa incorpora estrategias pasivas, ventilación cruzada, patios, orientación precisa. El arco original se preserva, evita demolición y conserva memoria material. La cercanía de los insumos reduce desplazamientos, la construcción artesanal sostiene oficios. El resultado se instala con naturalidad en el tejido urbano, una arquitectura que reconoce su entorno y se deja atravesar por él.

Casa Arco fija una posición clara sobre la construcción en contextos patrimoniales. La historia se toca, se habita, se cuida. La arquitectura acompaña ese gesto con precisión y calma, con una atención sostenida en el detalle y en la permanencia. Una casa que respira con la ciudad y guarda, en su centro, un fragmento de tiempo.


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