
Redacción T Magazine México
Este 11 de abril, la Ciudad de México se suma a una práctica que propone desacelerar la relación con las imágenes. Slow Art Day CDMX celebra su segunda edición con la participación de más de 50 sedes entre museos, galerías, talleres de artistas y espacios independientes, que abrirán sus puertas con una programación enfocada en la contemplación.
La iniciativa parte de una observación concreta. El visitante promedio permanece apenas unos segundos frente a una obra. En ese contexto, Slow Art Day plantea una pausa deliberada, una forma de aproximarse al arte desde la atención, el cuerpo y la percepción extendida.

La edición de este año amplía su alcance en la ciudad. Museos como el Museo del Palacio de Bellas Artes, el Museo Soumaya y el Museo Archivo de la Fotografía se integran a una red que incluye galerías como Karen Huber, Le Laboratoire y Claroscuro, junto a espacios culturales como Lago Algo, Arte Abierto y Yunque Fábrica de Arte. Cada sede desarrolla su propia programación, con recorridos guiados, conversaciones, experiencias sensoriales y talleres que invitan a una relación más directa con las obras.

Huber.
El proyecto se articula desde una perspectiva colaborativa. Impulsado por Constanza Ontiveros Valdés, en alianza con plataformas de gestión artística y asociaciones de galerías, Slow Art Day CDMX consolida una red que permite activar distintos puntos de la ciudad bajo una misma intención. La edición anterior reunió más de 35 sedes, una cifra que este año se expande con mayor resonancia.
A nivel global, Slow Art Day se ha desarrollado desde 2010 como una iniciativa sin fines de lucro que promueve la observación consciente del arte. Estudios en neuroestética han señalado los efectos de esta práctica en el bienestar, al activar procesos de atención, memoria y conexión emocional. La propuesta se mantiene simple en su forma, detenerse frente a una obra y permitir que el tiempo haga su trabajo.
En una ciudad atravesada por la velocidad, esta jornada introduce otra cadencia. Una invitación a mirar sin prisa, a permanecer y a reconocer que la experiencia estética también requiere tiempo.