Además del cortometraje Discipline (2025), Mona Fastvold es también la directora de El testamento de Ann Lee (2025).

Frances Solá-Santiago

Retrato por Brigitte Lacombe

La manera en que nos levantamos de la cama, la postura recta en la que caminamos, los gestos calculados con los que nos movemos por el mundo… Para la cineasta noruega Mona Fastvold, autora de Discipline (2025) cortometraje que forma parte de la serie Women’s Talesde Miu Miu, estos pequeños hábitos aprendidos muestran la complicada relación entre las mujeres y su entorno. “[Disciplina] es una palabra que puede tener asociaciones negativas o muy positivas”, explicaba Fastvold en una entrevista días antes del estreno de la película en el teatro Village East by Angelika en Nueva York.

A través de coreografía, marionetas y piezas de la colección primavera-verano 2025 de Miu Miu, Discipline, protagonizada por Amanda Seyfried, explora las rutinas de un grupo de niñas en forma de marionetas con máscaras blancas dentro de un ambiente escolar. Al son de una banda sonora de Daniel Blumberg, las niñas llevan su día normal, como cualquier otro, yendo del dormitorio al salón de clases, del recreo al almuerzo. Pero, sus movimientos no son propios, sino que son coreografiados por figuras que les van cargando a través de los espacios. “Me intereso por los momentos de transición”, decía Fastvold. “Estamos en constante transformación hasta que morimos”.

Las marionetas son parte indispensable de Discipline.

Dos vestidos, un final feliz

A lo largo de los pasados 15 años, Miu Miu ha mezclado la moda y el cine a través de la serie Women’s Tales, en la que la casa invita a directoras de cine a crear un trabajo original enfocado en asuntos que tengan relación con la mujer. Con Discipline, el cortometraje número 31 de la serie, Fastvold se une a una larga lista de cineastas que han participado con anterioridad, incluyendo a la nominada al Óscar Ava Duvernay, la actriz y productora Dakota Fanning y la mexicana Lila Avilés. Las piezas de Miu Miu interpretan un papel protagónico en la serie. “Usar las piezas como te dé la gana es parte de la tarea. Quería escribir sobre una pieza específica”, señalaba la directora.

Así, la idea de Discipline se originó con la moda en mente, específicamente un vestido Miu Miu que Fastvold llevó a la conferencia de prensa del Festival Internacional de Cine de Venecia, donde presentó El testamento de Ann Lee (2025). “Fue un momento vulnerable para mí. Sentía que necesitaba un poco de armadura”, decía Fastvold. Su coraza apareció en forma de un vestido camisero de algodón de rayas blancas y azul claro que la noruega acompañó con zapatos de tacón negros. Fastvold confesó que aquel vestido la hizo sentir “protegida” durante la conferencia de prensa, Pero también le hizo pensar en los uniformes de niñas del colegio, en las maneras en las “que aprendemos a ser mujeres”, según explicó. Por ese motivo lo escogió como el uniforme principal de las marionetas en Discipline.

Esa rutina de uniformes escolares es interrumpida por un choque de color cuando Seyfried se quita la máscara blanca y revela la única cara humana del cortometraje. Lleva un vestido rosa sin mangas con tejido macramé de la colección primavera-verano 2025 de Miu Miu. “El [primer] vestuario cargaba la disciplina, los rituales, los movimientos repetitivos que se rompen y se desmoronan, y luego tenemos esta otra pieza que nace de ese suceso”, relataba Fastvold, quien describió el segundo vestido como “juguetón”, un contraste en la paleta de uniformes estrictos.

Exterior del teatro East Village by Angelika, en Nueva York.

De marionetas y otras obsesiones

Tanto en Discipline como en El testamento de Ann Lee, Fastvold relata las historias de dos mujeres al borde de una gran transformación, con la música y la coreografía como herramientas para desatar la trama. “Es un tema en el que estoy interesada y quiero continuar explorando”, apuntaba Fastvold. Mientras que El testamento de Ann Lee cuenta la historia del movimiento religioso conocido como los Shakers, Discipline se adentra en la psique femenina de una manera más abstracta con marionetas elaboradas con espuma de poliuretano. “Creo que necesitamos una nueva palabra para describirlas. La palabra marionetas no les hace justicia”, decía Fastvold.

El proceso presentó varios retos, tanto para Fastvold como para la coreógrafa y cineasta Celia Rowlson-Hall, encargada de los movimientos de las titiriteras. Rowlson-Hall explicó que basó la coreografía en la técnica del ballet, una disciplina que refleja muchos de los comportamientos aprendidos y rutinarios que Fastvold quería presentar. “Quería sentir que las bailarinas estaban teniendo una conversación con su niña interior”, señalaba Rowlson-Hall. El resultado, según cuenta, es una interacción íntima en la que, a pesar de no tener vida ni reflejar ninguna facción o gesto humano, las marionetas descubren su propia personalidad. “Si no hubiésemos empezado con el ballet, la coreografía hubiese perdido esa calidad de contención que da paso a la ruptura de la trama”, explicaba Rowlson-Hall.

Fotograma del cortometraje.

La moda como vehículo

A través de Discipline, Fastvold cala hondo con solo tres elementos: marionetas, música y coreografía. El cortometraje no tiene diálogo alguno, por lo que los vestuarios de Miu Miu funcionan como un lenguaje visual y oral. Para Fastvold, la moda, dentro y fuera de la pantalla, es una herramienta esencial de la experiencia humana. Ya sea con los vestidos que lleva en su rol como cineasta, así como con los vestuarios que presenta en sus películas, Fastvold considera que la moda es un constante diálogo con el cuerpo femenino, lo cual confesó es una de sus obsesiones. “No importa que pienses que no participes en la moda, o si decides llevar lo mismo todos los días. Eso también es un pronunciamiento”, reflexionaba.

Dejando que la moda hable por sí sola, Fastvold espera que su trabajo genere una conversación. “Empezó como un diálogo entre yo misma y los dos vestidos. Luego, como un diálogo con Celia [Rowlson-Hall], con Amanda [Seyfried], con los 18 bailarines y todo el equipo. Y espero, que esa conversación continúe entre el cortometraje y la audiencia, entre un espectador y su hermana, o la persona que esté sentada a su lado”, decía Fastvold.


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