
Redacción T Magazine México
La alta relojería suele avanzar con discreción, cada tanto aparece una pieza que revela hasta dónde puede estirarse la ingeniería del tiempo cuando se cruza con otros mundos. El Zagato Lab One Concept de Chopard pertenece a esa categoría de experimentos donde la técnica y la imaginación comparten mesa de trabajo.
La pieza nace de la colaboración entre Chopard Manufacture y el histórico estudio italiano Zagato, firma legendaria en el diseño de carrocerías deportivas. El resultado adopta el espíritu de los concept-cars, esos prototipos donde la industria automotriz ensaya soluciones que anticipan el futuro de la ingeniería.

En la muñeca, ese espíritu se traduce en una arquitectura inusual. El movimiento se organiza a partir de una estructura tubular inspirada en los chasis de competición, una red que distribuye tensiones mecánicas y reduce peso con precisión quirúrgica. Esta lógica constructiva, común en el automovilismo de alto rendimiento, encuentra aquí una interpretación relojera que transforma la mecánica en paisaje visible.
La caja de 42 milímetros, fabricada en titanio ceramizado, marca otro punto clave del proyecto. Este material, tratado mediante tecnología de electroplasma, alcanza una dureza cercana a la cerámica mientras mantiene la ligereza característica del titanio. El reloj completo pesa 43,20 gramos con correa incluida, una cifra que lo coloca entre los relojes mecánicos más ligeros desarrollados por la casa suiza.

El diseño mantiene guiños directos al universo automotriz. La corona recuerda los engranajes de los diferenciales, mientras el indicador de reserva de marcha adopta la forma de un medidor de combustible. Incluso el tourbillon de 60 segundos, visible a las seis, participa de esa estética mecánica donde cada componente parece parte de un tablero de competición.
En el interior trabaja el calibre L.U.C 04.04-L, movimiento mecánico de carga manual desarrollado por la manufactura de Fleurier. El conjunto integra 207 componentes, frecuencia de 4 Hz y una reserva de marcha de 60 horas, además de certificación de cronómetro otorgada por el COSC. Los puentes y la platina también están elaborados en titanio ceramizado, una decisión que reduce peso sin comprometer estabilidad estructural.

La relación entre Chopard y el automovilismo no es reciente, desde 1988 la casa patrocina la histórica carrera Mille Miglia, una pasión personal de Karl-Friedrich Scheufele que terminó por acercar a la firma suiza con el universo de Zagato. De ese encuentro nacieron varias colaboraciones previas. Esta tercera entrega profundiza la exploración técnica y refuerza el diálogo entre diseño automotriz y relojería de precisión.

La producción del modelo se limita a 19 piezas, una cifra que remite al año de fundación del carrocero italiano, 1919. En el contexto de la alta relojería contemporánea, donde el virtuosismo técnico convive con una fuerte dimensión simbólica, el Zagato Lab One Concept aparece como una declaración de principios. Ingeniería extrema, herencia artesanal y una idea clara de velocidad convertida en objeto.