Foto: cortesía del proyecto

Carolina Chávez

Sabor Clandestino eligió otro punto de partida. Nació en la calle, en plazas de La Paz, con pasamontañas y fogones encendidos, repartiendo comida de manera gratuita y anónima. Lo clandestino era una posición ética.

Fundado en 2014 por Marco Antonio Quelca, el colectivo boliviano entendió la cocina como intervención urbana. Se instalaban en espacios públicos definidos por ellos mismos, montaban su cocina, cocinaban con productos andinos y compartían los platos con la comunidad. Durante nueve años han trabajado con ingredientes provenientes de los diversos pisos ecológicos de Bolivia, construyendo un discurso que entrelaza territorio,memoria y técnica.

La propuesta ha sido reconocida por la plataforma 50 Best Discovery de The World’s 50 Best Restaurants, validación internacional que sitúa a Sabor Clandestino dentro de los proyectos con identidad propia y mirada innovadora. Sin embargo, el valor de su trabajo no radica en la distinción, sino en su capacidad de sostener una cocina popular con lenguaje contemporáneo.

Foto: cortesía del proyecto
Foto: cortesía del proyecto
Foto: cortesía del proyecto

Quelca lo ha dicho con claridad, la vanguardia también implica compartir una cocina bien hecha en la cotidianidad y al alcance de todos. Esa frase resume una postura. En Bolivia, país atravesado por más de treinta pueblos originarios, la comida es cartografía viva. Sabor Clandestino documenta sabores, activa memorias y establece redes entre comunidades.

En marzo, el colectivo cruza frontera y presenta en Ciudad de México el proyecto CASCÁNDOLE, expresión paceña que significa comer rico. La activación se realizará los días 20 y 21 de marzo en Galería Claroscuro, en la colonia Florida, bajo un formato de proximidad que integra charla, performance y menú degustación concebido para el contexto mexicano.

Foto: cortesía del proyecto

La propuesta articula práctica artística y gesto culinario. La cocina se plantea como dispositivo crítico, archivo vivo y territorio de memoria. Cada plato se entiende como obra efímera. Cada encuentro, como ejercicio de identidad latinoamericana compartida. Cupo limitado. Participación con costo. Reservaciones por mensaje directo a la cuenta de la galería.


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