
Por Sara Cabrero
Desde sus inicios, Boyfriend ‘s Shirt ha creado una narrativa que descompone lo convencional. La marca ofrece una mirada distinta sobre la moda masculina desde la experiencia y sensibilidad de una mujer: su creadora, Laura Carrillo. Con una estética que rompe con todas las etiquetas y estereotipos, su propuesta trata de no perder la honestidad del diseño ni la conexión con lo cotidiano.
Laura, diseñadora y directora creativa, pasa hoy por un momento en el cual su proceso creativo se entrelaza con su vida personal, donde ser madre y emprendedora ocurren al mismo tiempo. Esta conversación con T Magazine México recorre el origen de la marca y los acontecimientos que han marcado su trayectoria.
T Magazine México: ¿Cómo comenzó ese interés por reinterpretar la sastrería masculina desde tu mirada personal?
Laura Carrillo: Más que la sastrería siempre me ha gustado encontrar la forma de que lo básico se vuelva único, que tenga un twist y que sobresalga de todo lo que ya existe. En la deconstrucción de las piezas y el patronaje he encontrado el camino para crear.
¿Qué te interesa transformar en la moda masculina?
L. C.: Hacerle saber a todos los hombres que pueden usar todos los cortes, colores y formas sin importar quienes sean. Eliminar la masculinidad tóxica de sus pensamientos y de formas de ver la vida, porque lo que vestimos es lo que nos da identidad. Y nada mejor que hacer este camino juntos y de la mano de un proyecto hecho por mujeres.
¿Cómo eres capaz de encontrar un equilibrio entre la ruptura de códigos masculinos y la sastrería para que la estética tenga sentido?
L.C.: No sé, nunca me he preguntado esto. La estética es tan subjetiva que todo depende de quien lo mire. A mí solo me gusta quitarle la obviedad a todo.

Con esta marca creaste un lenguaje propio, ¿cómo lo definirías?
L.C.: No tengo una palabra que pueda definirlo, tengo muchas frases e ideas. Lo que siempre he sabido es que me es más fácil comunicarme por medio del cuerpo, ya sea en movimiento o por lo que lo cubre. No soy buena hablando o escribiendo. Solo queremos nunca ser obvios, siempre atemporales, siempre versátiles y saber que estamos creando una comunidad que se conecta con las dos mujeres creadoras de este proyecto. Saber que los hombres pueden conectar con su lado femenino y nosotras con nuestro lado masculino, es algo muy orgánico.
Para diseñar piezas tan especiales hace falta mucho ingenio, ¿cómo es tu proceso creativo?
L.C.: Yo siempre he creído que la creatividad llega sentada viendo la nada e imaginándolo todo. Ese puede ser el comienzo de todo, o así era antes. Ahora es diferente. Desde que soy mamá esos momentos ya casi no existen, o si existen, ahora pasa eso mientras materno. Es como hacer dos cosas a la vez. Así que mi proceso creativo ocurre mientras lo pongo en la siesta, amamantándolo y al final del día cuando la noche llega. Siempre me inspiro de todo lo que pasa a mi alrededor.
¿Hay alguna prenda que tenga un valor especial para ti?
L.C.: Todas. Todas nuestras piezas están pensadas y tienen una historia y una razón.
¿Las prendas de la marca van dirigidas sólo al género masculino? ¿Cambiarías el enfoque de la marca por uno más femenino?
L.C.: Más bien, la ropa es para todos. Es para quien la quiera usar, es para quien tenga algo que decir. O por lo menos, la nuestra así es. Por eso en preguntas anteriores hablo de la masculinidad tóxica, esa masculinidad que crea tantos prejuicios y que afecta a hombres y a mujeres, y que muchas veces no nos deja ser. Por eso también hablamos de cómo nuestro proyecto busca unir y crear un diálogo en donde ellos puedan conectar con su lado femenino y nosotras con el masculino.
¿Qué nuevos retos quieres que afronte la marca?
L.C.: La vida todos los días me pone retos personales. Por ahora, lograr sobrepasarlos para seguir con el proyecto ya es un reto enorme. Maternar y ser creativa y emprendedora no es fácil, pero estamos en buen camino, un día a la vez.