Foto: carlapgg.

Carolina Chávez

Un morral de mandado puede convertirse en corsetería, las flores del lugar donde alguien creció, en bordados y volúmenes sobre el cuerpo. Un personaje medieval, en una exploración de proporciones. Las colecciones que cinco diseñadores mexicanos presentaron en París durante octubre muestran una escena capaz de construir lenguajes propios a partir de referencias muy distintas.

Jesús de la Garsa, Valverde y Michelle Espinoza participaron en la plataforma 1211 Pro a través de FDLA; Samira & Regeane presentaron su propuesta con Moda Productions. Estas vías de exhibición internacional abren espacios para observar el diseño mexicano desde sus decisiones concretas: cómo se trabaja una superficie, qué relación establece una prenda con el cuerpo y qué experiencias dan origen a una colección.

Foto: Cortesía.
Foto: Cortesía.

En RENASCENTIA: Cuando el alma vuelve a florecer, Jesús de la Garsa partió de una pérdida personal y de las mujeres de su familia, especialmente de su abuela. Las plantas y flores de su infancia aparecieron en pétalos, bordados y formas abiertas sobre las siluetas. Sedas, gasas y transparencias acompañaron esa búsqueda de ligereza. La colección reúne una década de trayectoria con una pregunta muy poderosa que es, cómo dar forma a los afectos mediante la ropa.

Foto: Cortesía.
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Foto: carlapgg.

Valverde eligió otro registro. En Juglar, la figura del narrador medieval dio lugar a capas, corsetería, drapeados y proporciones teatrales. Cada salida proponía un personaje distinto. El interés de la colección está en esa capacidad de construir identidades mediante el corte: vestir como una manera de ensayar una presencia, ocupar espacio y contar algo de uno mismo.

Foto: Valverde.
Foto: Valverde.

La cultura visual cotidiana tuvo un papel central en MEXIMALISTA, de Samira & Regeane. Las diseñadoras, primas mexicanas de raíces libanesas, recuperaron el morral, el paliacate, el balero y los rótulos populares de su infancia. La trama del morral se trasladó a la corsetería; el paliacate intervino en los estampados y en la construcción de las prendas. Esa transformación merece atención, objetos que acompañan la vida diaria se convierten en recursos de diseño con posibilidades formales propias.

Foto: Samira & Regeane
Foto: Samira & Regeane
Foto: Samira & Regeane
Foto: Samira & Regeane

Michelle Espinoza abordó en ÉLAN: The Art of Becoming Magnetic el impulso de avanzar y hacerse visible. Púrpura y azul eléctrico, perlas, flores, velos y sombreros articularon la propuesta. Un amuleto creado para la colección acompañó las prendas como símbolo de identidad, dentro de una exploración de la imagen personal y su poder expresivo.

Foto: Michelle Espinoza.

Las presentaciones también involucraron otras colaboraciones: DANTE aportó calzado a Jesús de la Garsa y a Samira & Regeane; esta última firma incorporó accesorios de LULA y estilismo de Paola Tanus y Monse Rebollar, fundadoras de Stylinginc. La ropa llegó a pasarela mediante un trabajo colectivo que conviene reconocer junto con la autoría de cada colección.

La relevancia de esta presencia mexicana está en la diversidad que hace visible. Hay lugar para la intimidad, la teatralidad, las referencias populares y la construcción de una imagen propia. Presentarlas en París amplía su circulación y abre oportunidades de encuentro. Darles seguimiento desde México implica mirar sus procesos con atención, reconocer sus diferencias y concederles una conversación crítica sostenida.


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