Foto: Marianna Dellekamp

Una taza, una tetera, una sopera o un tenedor pueden sobrevivir a quienes los usaron… Permanecen en alacenas, vitrinas y cajas familiares, aun cuando su función cotidiana se ha perdido. En Escenarios domésticos, Marianna Dellekamp vuelve la mirada hacia esos objetos y se pregunta qué conservan de una vida cuando dejan de ser útiles.

La exposición, presentada en Le Laboratoire, reúne esculturas, fotografías e instalaciones realizadas a partir del archivo familiar de la artista. Dellekamp interviene piezas utilitarias y decorativas con cemento, cera de abeja, cristal, madera y otros materiales. El gesto altera su apariencia y también su significado: aquello que parecía condenado al desuso adquiere una existencia distinta, atravesada por la memoria y la imaginación.

Foto: Marianna Dellekamp

Las piezas son fotografiadas sobre fondos cuyos colores evocan las cocinas de la infancia de Dellekamp durante las décadas de 1970 y 1980. En lugar de documentarlas, la artista construye escenarios donde el recuerdo convive con la ficción. Dos espejos de gran formato incorporan, además, el reflejo del visitante y lo convierten fugazmente en parte de la obra.

Foto: Marianna Dellekamp

El proyecto retoma la estructura conceptual de Una y tres sillas, de Joseph Kosuth, para pensar las diversas maneras de representar la memoria: el objeto transformado, su imagen y el reflejo que cambia con cada mirada. Dellekamp propone así una forma de despedida que conserva las huellas de lo vivido mientras permite a las cosas abandonar su antigua identidad.

Foto: Marianna Dellekamp

En su trabajo, coleccionar implica ordenar afectos, ausencias y fragmentos de historia. Escenarios domésticos reconoce que las familias, como sus pertenencias, también se quiebran, se desplazan y encuentran nuevas configuraciones.

La muestra podrá visitarse hasta el 31 de octubre de 2026 en Le Laboratoire, en la colonia San Miguel Chapultepec de la Ciudad de México.


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