
Carolina Chávez
En el camino, hay coberturas que se vuelven inolvidables: algunas por el lugar donde suceden; otras, por la disposición íntima y emocional desde la cual ocurren.
Con un embarazo en marcha, el peso físico que acompaña esta etapa y una sensibilidad inevitablemente exacerbada, comenzó nuestra primera cobertura de Intermoda en Guadalajara. La edición número 85 abrió sus puertas como un espacio dedicado a presentar las innovaciones de la industria y la fuerza creativa que existe en México, pero también a acercar a diseñadores, productores y proveedores con los públicos que sostienen, observan y transforman la moda.
Durante cuatro días, Expo Guadalajara recibe a más de 30 mil visitantes especializados, entre fabricantes, compradores, distribuidores, diseñadores, emprendedores y profesionales procedentes de México y otros mercados. La dimensión del encuentro se hace visible desde los primeros pasos: más de 40 mil metros cuadrados de exhibición, 1,600 stands, más de mil marcas y 600 expositores provenientes de 24 estados de la República Mexicana y 14 países.

Las cifras permiten entender su escala, aunque la experiencia revela algo todavía más significativo: Intermoda resulta un mapa vivo de la industria. En sus pasillos conviven la moda femenina, las propuestas de gala, el diseño infantil, las empresas internacionales, la confección, los insumos y las expresiones independientes que comienzan a ocupar un lugar propio en el mercado. Los doce pabellones especializados muestran la amplitud de un sector donde la creatividad necesita dialogar constantemente con la producción, la distribución y el consumo.
Una apertura marcada por la transformación
La primera enseñanza de las pasarelas en Intermoda llega antes de que las luces se enciendan: hay que llegar con tiempo. La afluencia suele ser alta y, cuando el aforo se completa, existe la posibilidad de quedarse fuera.

La apertura de Fashion Space estuvo a cargo de Jesús de la Garsa con Supernova, una colección que encontró en la transformación de las mariposas una poderosa metáfora sobre la renovación. La propuesta resultó conmovedora porque recordó la capacidad de los seres resilientes para atravesar procesos profundos y emerger de ellos con una forma distinta.

Ese relato adquirió una resonancia particular durante una cobertura atravesada por el embarazo, una experiencia que también modifica el cuerpo, la sensibilidad y la forma de percibir lo que sucede alrededor. La moda aparecía así como un lenguaje capaz de hablar de fragilidad, resistencia y cambio.

Fashion Space reúne durante esta edición a diseñadores consolidados y nuevas voces de la moda mexicana mediante una producción que integra iluminación, diseño sonoro, recursos audiovisuales y distintas narrativas escénicas. Su programa continuará con las propuestas de Carlos Pineda, Grecia Soto, Paulina Luna, Macario Jiménez y Edher Gin, entre otros creadores.
La posibilidad de ver la moda de cerca
Uno de los aspectos más valiosos de Intermoda es la accesibilidad de sus pasarelas. Varias presentaciones se realizan en espacios abiertos o permiten el acceso del público asistente sin la necesidad de pertenecer a una lista exclusiva de invitados.

Esta cercanía cambia la relación con las colecciones. El espectador puede observar prendas y propuestas de alto nivel desde una distancia inmediata, descubrir nombres emergentes y comprender que la moda mexicana se desarrolla dentro de un ecosistema mucho más amplio que las grandes presentaciones reservadas a la industria.
Otra de las particularidades que puede resultar novedosa para quienes recorren Intermoda por primera vez ocurre en los stands de la segunda planta. En muchos de ellos es posible encontrar al propio diseñador, al fundador o al embajador de una marca emergente detrás del espacio.

La experiencia permite conversar directamente con quienes concibieron las prendas, conocer sus procesos creativos y escuchar las historias que sostienen cada proyecto. Esa proximidad ofrece una lectura privilegiada sobre una generación de creadores que está construyendo también la agenda contemporánea del diseño en México. La feria deja entonces de ser una simple sucesión de productos y se convierte en un lugar de encuentro entre las ideas y las personas que las hacen posibles.

Espacios como Trending profundizan esa vocación al reunir diseño de autor mexicano y propuestas creativas independientes, mientras IM Impulsa ofrece visibilidad a pequeñas y medianas empresas y Chouroom concentra nuevas expresiones vinculadas con la moda urbana y el streetwear.
Cómo recorrer Intermoda
La escala del recinto exige cierta estrategia. Expo Guadalajara concentra más de 40 mil metros cuadrados de piso de exhibición distribuidos en tres niveles, por lo que intentar abarcar todo en una sola jornada puede convertir la visita en una carrera agotadora.

El calzado cómodo es indispensable. También conviene elegir ropa ligera, llevar una botella de agua, mantener el teléfono con batería suficiente y considerar una bolsa pequeña que permita desplazarse con libertad. Una batería portátil, un suéter liviano para los cambios de temperatura y una libreta pueden convertirse en aliados inesperadamente importantes.
La enorme cantidad de estímulos hace recomendable registrar nombres, números de stand y propuestas que despierten interés. Tomar fotografías de las referencias —cuando esté permitido— o anotar brevemente por qué una colección llamó la atención ayuda a reconstruir el recorrido más tarde.
Los horarios de las actividades son muy variados, por lo que vale la pena consultar previamente el programa y construir una bitácora personal. Dejar márgenes entre pasarelas, conferencias y reuniones permite desplazarse entre niveles, hacer pausas y descubrir espacios que no formaban parte del itinerario original.
La agenda incluye IM Talks, con conversaciones sobre tendencias, sostenibilidad, negocios, innovación y los desafíos de la industria; Mindset, dedicado a talleres especializados; y Trend Zone, una curaduría integrada por más de mil materiales y productos que permite observar las innovaciones destinadas a marcar las próximas temporadas.
Esta edición incorpora además Beauty Zone, un pabellón dedicado a maquillaje, cuidado de la piel, cabello y bienestar. Su presencia confirma la creciente relación entre moda, belleza y estilo de vida dentro de las formas contemporáneas de consumo.
México como celebración

La primera jornada concluyó entrada la noche con la pasarela de Casa Goñi. Fue, en realidad, una celebración de México.
La presencia de una escaramuza, el mariachi en vivo y una colección construida alrededor de la elegancia y el estilo de lo hecho y registrado en el país transformaron el cierre en una experiencia emotiva. Cada elemento permitió reconocer una identidad mexicana que puede acudir a sus símbolos sin convertirlos en ornamento y llevarlos hacia un lenguaje contemporáneo.


Después de varias horas de caminar entre pasillos, stands y pasarelas, la presentación condensó parte del espíritu de Intermoda: una industria que mira hacia el futuro mientras reconoce los saberes, los oficios y las imágenes que han construido su historia.
Al terminar el primer día, el cansancio físico era inevitable. También permanecía la certeza de haber entrado en un espacio donde la moda puede comprenderse desde distintos lugares: como industria, como expresión cultural, como red de colaboración y como una forma de narrar quiénes somos.
Durante los días siguientes, Intermoda continuará desarrollando una agenda de exhibiciones, conferencias, talleres, experiencias y pasarelas. El recorrido apenas comienza, pero sus primeras horas confirman que el valor de esta cobertura estará tanto en aquello que ocurre sobre la pasarela como en las conversaciones y descubrimientos que suceden alrededor de ella.