
Redacción T Magazine México
La imaginación invernal suele dibujarse con abetos, pesadez textil y el brillo doméstico de una casa que se resguarda del frío. Vilebrequin —fiel a su propio vocabulario soleado— decide invertir la ecuación. En su Holiday 2025, el invierno aparece como escenario prestado: nieve con textura de playa, tortugas que viajan sin brújula estacional y una paleta que entiende que el deseo, más que el clima, dicta la estética del cierre de año.
Una afirmación tan juguetona como declarativa “Isn’t snow just winter’s sand?” Un recordatorio de que la marca, nacida en Saint-Tropez, nunca ha operado desde la literalidad, sino desde un hedonismo táctil que encuentra coherencia incluso en sus gestos más humorísticos. En este caso, la temporada de fiestas funciona como puente entre dos geografías emocionales: la nostalgia del sol y la promesa del ritual decembrino.


Las piezas de la colección —desde los clásicos Moorea, reinterpretados con cadenas doradas y tortugas gráficas, hasta bikinis ondulantes inspirados en la topografía del mar— convocan una estética que se mueve entre el guiño aspiracional y la soltura cotidiana. No hay densidad conceptual, sino una apuesta por la ligereza: cuerpos que entran al agua, familias que coordinan estampados y un sentido del humor que defiende que el lujo también puede ser un juego.
El universo masculino recibe un énfasis especial: trajes bordados con numeración limitada, suéteres de cashmere listos para viajar con poco equipaje, camisas de lino que se acomodan sin rigidez a cualquier clima. La idea es clara: el hombre Vilebrequin no se define por la circunstancia, sino por una actitud que traslada la playa a cualquier territorio, incluso una montaña nevada.

La narrativa más interesante no está solo en los productos, sino en la puesta en escena: shorts enterrados en nieve, bolsas colgando de un telesilla alpino, un bolso de rafia en forma de pez rodeado de escarcha artificial. Una coreografía visual que subvierte la lógica del holiday marketing y recupera algo esencial: la fantasía es, también, una política del diseño.
Holiday 2025 propone, en suma, una Navidad desacato: luminosa, irónica, cálida. Una temporada que no divide estaciones, sino que las mezcla hasta formar un lenguaje propio. En un año donde muchas marcas apuestan por la nostalgia, Vilebrequin insiste en el humor soleado como brújula emocional. Y en esa insistencia, encuentra identidad.