Boceto de Untitled (From the Series The Language of Enemy), de Adrián Villar Rojas.

Felipe Restrepo Pombo

Llegamos a Ginebra con frío otoñal, pero con un sol resplandeciente. La ocasión era única: ser testigos de la presentación de una colaboración sin precedentes entre Audemars Piguet y el artista argentino Adrián Villar Rojas. La primera noche transcurrió en el ambiente íntimo y elegante de uno de los salones privados del hotel La Réserve. Con el lago Lemán como telón de fondo, nos encontramos con los curadores del Aspen Art Museum y de Audemars Piguet Contemporary. La reunión se alargó, hilvanando los meses de meticuloso trabajo, la intrincada relación entre el artista y la manufactura relojera para dar forma a una pieza que redefiniera la relación de la marca con el arte contemporáneo en su 150 aniversario. En el aire flotaba una mezcla de nerviosismo y orgullo. Cada miembro del equipo, consciente de las largas jornadas y del esfuerzo invertido, sentía la inminencia de un momento único en la historia de la marca y del arte. Hablaron de la concepción de la pieza, de los desafíos y de la visión compartida.

Al día siguiente, la travesía nos llevó hacia la manufactura. El camino se adentraba en la Vallée de Joux, una región donde la naturaleza impone su majestuosidad. A escasos veinte kilómetros, anidado entre los Alpes, se encuentra Le Brassus, un pueblo que es el corazón palpitante de la relojera. Allí, el Musée Atelier Audemars Piguet emerge como una cápsula del tiempo que conduce a los visitantes a través del universo cultural de la marca, de su pasado, presente y futuro.

La obra del artista argentino en Le Brassus, Suiza.

El edificio, diseñado por Bjarke Ingels Group (BIG), entrelaza la casa original en la que en 1875 Jules Louis Audemars y Edward Auguste Piguet sentaron las bases de su empresa con un pabellón contemporáneo de cristal en forma de espiral. En su interior, una exposición de unas 300 piezas de relojería traza más de 200 años de historia. Este es el epicentro de la tradición, pero también un espacio para la innovación.

Fue allí donde Villar Rojas desveló Untitled (From the Series The Language of the Enemy), una escultura monumental de bronce que invita a los espectadores a imaginar un instante en la profundidad del tiempo. La pieza es una reconsideración audaz de los orígenes mismos de la creación simbólica, del lenguaje, del arte y del ritual y se erige como la pieza central de una futura exposición de Villar Rojas que este verano ocupará varias plantas del Aspen Art Museum, en Colorado. Allí, se presentará junto a una serie de nuevas creaciones concebidas específicamente para la instalación, amplificando su resonancia conceptual. Detrás de esta obra yacen más de diez años de investigación exhaustiva por parte del artista. Villar Rojas concibe una “colaboración especulativa” entre los neandertales y los primeros homo sapiens al tiempo que invita al público a trascender las fronteras de nuestra propia especie y a reconocer una herencia simbólica mucho más vasta y profunda de lo que habíamos imaginado. Villar Rojas articula una historia teórica que fusiona la paleontología con las primeras manifestaciones documentadas de la creatividad humana. Su propósito es estético y existencial, ya que nos interpela a reflexionar sobre cómo el arte puede ser una poderosa herramienta para comprendernos mejor a nosotros mismos y, por extensión, a los demás. “Es una visión que valora la colaboración, el diálogo y la atención constante al proceso y la materialidad”, explica Audrey Teichmann, comisaria de Audemars Piguet Contemporary. “La presentación de este encargo tiene una enorme relevancia para nosotros, especialmente al concluir el 150 aniversario de la marca”.

Villar Rojas.

Los procesos de Villar Rojas tampoco son lineales. “Desde hace más de veinte años me interesa pensar más allá del legado. Fue entonces cuando pensé en ir hacia tiempos no humanos: el tiempo profundo”, señala el artista. Esta exploración, que busca desentrañar capas temporales más allá de la experiencia humana, se vincula de manera sorprendente con el entorno mismo en el que la obra se presentaba. La Vallée de Joux, por una asombrosa coincidencia, dio nombre al periodo Jurásico, y todavía hoy siguen hallándose fósiles en sus tierras. Cuando Villar Rojas propuso la idea de un cráneo de tricerátops, descubrió la sincronía natural de su elección, pero sin perder de vista el papel que las instituciones desempeñan en la industria artística. “Los museos detienen el tiempo y crean un vacío de sentido alrededor de las obras para que podamos experimentarlas. Para este proyecto pensábamos en el espacio, pero también en una investigación más amplia. Me interesaba el trabajo de Charles R. Knight, quien, a comienzos del siglo XX, junto a científicos, imaginó el tiempo profundo. Hoy nos parece normal que artistas colaboren con la ciencia o trabajen con tiempos no humanos, pero entonces era revolucionario”, dice Villar Rojas.

Audrey Teichmann, comisaria de Audemars Piguet Contemporary.

Muchos de los proyectos del artista argentino giran en torno a la inestabilidad de las obras y a su propia vida. Un ejemplo emblemático de esta idea son las ballenas de barro que instaló en paisajes remotos de Argentina, sin señalización alguna. Con el paso del tiempo, estas esculturas se desintegraron o llegaron a confundirse con fósiles reales o artefactos geológicos.

El proceso creativo de esta nueva pieza es tan fascinante como su concepto. En lugar de escanear un cráneo de tricerátops existente, Villar Rojas decidió modelarlo digitalmente a mano durante meses, construyendo lo que él describe como “un objeto inmenso en datos, producto de la imaginación y del trabajo colectivo”. La figura de la Venus, por su parte, se compuso a partir de un modelo abierto, esculpido y mezclado con material de cuerno, resultando en una especie de quimera, una criatura híbrida y mítica. Luego, estas formas fueron impresas, moldeadas y fundidas en bronce. Las líneas de soldadura permanecen visibles en la obra como huellas del proceso. Es una declaración de que la obra es un ente vivo, sujeto a las leyes del tiempo y la materia y en constante transformación.

Este encargo en particular tiene un significado profundo para Audemars Piguet. Es la primera vez que una obra de arte contemporáneo encargada por la marca se presenta en la Vallée de Joux. Los colaboradores comparten una visión: apoyar la investigación y la creación artística, fomentando el pensamiento imaginativo en audiencias globales y en diálogo con el lugar, la historia y el tiempo. La obra permanecerá expuesta en Le Brassus hasta mediados de marzo de 2026.

Proceso de creación de Untitled (From the Series The Language of Enemy).

En última instancia, la colaboración entre Villar Rojas y Audemars Piguet es una profunda reflexión sobre la memoria, el legado y la interconexión de todas las formas de vida. En la Vallée de Joux, entre la precisión de la alta relojería y la vasta inmensidad de las montañas del Jura, la obra se erige como un faro, invitándonos a mirar más allá de lo evidente, a escuchar el eco de tiempos no humanos y a reimaginar nuestra propia historia como una compleja sinfonía de colaboraciones y coexistencia que resuena desde las profundidades del tiempo hasta el presente más inmediato.


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