

Redacción T Magazine México
En la tradición culinaria mexicana hay un capítulo reservado para los chiles en nogada. Nacidos en Puebla en el siglo XIX y asociados a la Independencia, hoy trascienden la anécdota histórica para ocupar un lugar de culto: aparecen solo en agosto y septiembre, cuando la nogada se prepara con nuez fresca y la granada estalla en semillas rojas —un guiño cromático a los colores patrios y al calendario gastronómico del país.


Su equilibrio es complejo y no admite atajos ni pereza. El picor del chile poblano; un relleno de temporada que combina carnes y fruta con especias; la salsa de nuez tersa y ligeramente dulce; y el remate punzante de la granada con el frescor del perejil. Entre los debates que reaviva cada año —capeado o sin capear, a temperatura ambiente o apenas fresca—, lo que permanece es la exigencia técnica y el carácter festivo de un plato que, bien ejecutado, condensa memoria y celebración en un solo bocado.


En la Ciudad de México, varios restaurantes han convertido esta tradición en ritual anual: versiones conservadoras y técnicas un poco más contemporáneas conviven con oficio y respeto por la temporada.
A continuación, la selección de T.
- Nicos @nicosmexico
- Testal @restaurante_testal
- Los Panchos @lospanchosrest
- Roldán 37 @roldan37oficial
- Balcón del Zócalo @balcondelzocalo
- San Ángel Inn @restaurantesanangelinn