Redacción T Magazine México

  • Supplì: Cocina romana sin rodeos. Pastas clásicas, recetas breves y sabores definidos que remiten a trattorias de barrio donde la técnica sostiene todo. La carta apuesta por la sencillez bien ejecutada y por esa precisión que distingue a la cocina italiana cuando confía en sus bases.
  • Sartoria: Pasta fresca hecha a mano todos los días y una relación directa con la temporalidad. El menú se ajusta a lo que ofrece el mercado, y esa flexibilidad marca el ritmo de una cocina atenta, sobria y profundamente italiana. Comer aquí implica aceptar el cambio como parte del placer.
  • Cortile: Un espacio pensado para comer con calma. Risottos, pastas y recetas tradicionales conviven en una carta amplia que invita a extender la sobremesa. La cocina privilegia el confort y el tiempo compartido, con platos que se sienten familiares desde el primer bocado.
  • LAVO: La experiencia italiana en clave expansiva. Pastas, pizzas y platos de mayor formato construyen una propuesta diseñada para cenas casuales y mesas generosas. La carta dialoga con el ritual social de comer sin prisa, la abundancia acompaña la conversación.
  • Quattro: Recetas regionales italianas ejecutadas con rigor. El foco está puesto en las pastas y en salsas que respetan sus orígenes Una cocina que entiende la tradición como estructura viva y confiable.
  • Parole: Una mesa pensada para compartir. Pastas, pizzas y platos diseñados para circular, reforzando el carácter colectivo de la comida italiana. El menú acompaña encuentros amplios, conversaciones cruzadas y un ritmo relajado.
  • Forneria del Becco: Panadería y cocina italiana donde las focaccias, pizzas y pastas sencillas sostienen la propuesta. El gesto cotidiano manda, con recetas que se apoyan en el horno y en la repetición bien hecha como forma de constancia.

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