
Redacción T Magazine México
En una ciudad acostumbrada a la velocidad y la reinterpretación constante, Pronti propone una pausa como método. Ubicado en la Roma Norte, el proyecto encuentra su eje en una palabra breve y cargada de sentido en la tradición italiana, pronti, que nombra la disposición atenta, el gesto correcto, el hacer con intención. Esa palabra atraviesa el espacio, la cocina y la manera de recibir.
Detrás del concepto está Alessandro Paganini, romano de nacimiento, cuya memoria familiar vincula la gastronomía con la elegancia de lo bien hecho. Su abuelo, maître del primer restaurante con tres estrellas Michelin en Roma, le enseñó que la excelencia habita en lo simple cuando se ejecuta con rigor. Ese aprendizaje toma forma en Ciudad de México como una salumería con mirada contemporánea, donde embutidos y quesos seleccionados dialogan con una arquitectura sobria, cálida y funcional muy típica en Italia y resignificada en México.


El corazón de la casa es la spaccata romana, una pizza biancaligera y aireada que se hornea todos los días y se parte para ser rellenada. Cada combinación responde a una lógica de balance y precisión. Prosciutto di Parma con ricotta, higos y miel balsámica, o variaciones que respetan el producto y el origen, construyen una experiencia directa, sin ornamento. Aquí la técnica sostiene el sabor y el ingrediente conduce la narrativa.

El espacio acompaña esa idea. Un refrigerador mural lleno de embutidos recibe al visitante con honestidad. La luz, los tonos cálidos y la ausencia de prisa invitan a quedarse. Pronti es punto de encuentro, una mesa extendida donde el tiempo vuelve a ser parte del disfrute. La propuesta se amplía con talleres, catas y colaboraciones que entienden la gastronomía como práctica cultural compartida, no como espectáculo.
En el cierre, el tiramisù confirma la coherencia del proyecto. Cremoso, equilibrado, exacto. Un final que resume la intención general de la casa, servir con cuidado, cocinar con memoria y sostener una idea clara de hospitalidad.