Foto: cortesía alcaldía Coyoacán.

Redacción T Magazine México

Museo Anahuacalli

Ubicado al sur de la ciudad, el Anahuacalli concentra una de las colecciones más personales de Diego Rivera. El edificio de piedra volcánica, pensado como una pirámide contemporánea, organiza el recorrido en salas compactas donde dialogan piezas prehispánicas, arquitectura y paisaje. Una visita ágil que se completa con la contemplación del entorno.

Museo del Objeto del Objeto

Un museo que se mueve al ritmo de la vida cotidiana. Sus exposiciones temporales, siempre bien curadas, se recorren con facilidad y despiertan reflexiones sobre consumo, memoria y diseño gráfico. Ideal para una pausa cultural en la Roma.

Foto: cortesía del MODO.

Museo del Chocolate

Pequeño, sensorial y directo. El MUCHO propone un recorrido breve por la historia del cacao en México, desde su dimensión ritual hasta su presencia contemporánea. Una experiencia clara, informativa y bien narrada que se disfruta sin prisa.

Museo Tamayo

Cuando las exposiciones están bien concentradas, el Tamayo se recorre con fluidez. Sus salas permiten un acercamiento puntual al arte moderno y contemporáneo internacional, con montajes que favorecen una lectura rápida pero significativa.

Foto: cortesía del museo.

Museo de Arte Popular

Un recorrido claro por la riqueza artesanal del país. Las salas están organizadas por técnicas y materiales, lo que permite una visita dinámica y ordenada. Colores, formas y saberes tradicionales reunidos en un trayecto conciso.

Estos museos confirman que el tiempo no define la profundidad de una experiencia cultural. A veces, una hora basta para mirar con atención, aprender algo nuevo y volver a la ciudad con otra disposición.


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