Vista exterior del nuevo edificio de la Fundación Cartier, ubicado en la plaza del Palais-Royal de París y reformado por el arquitecto francés Jean Nouvel.

Carlos Semprún

Antes de convertirse en la nueva sede de la Fundación Cartier en París, el edificio construido en 1855 con motivo de la Exposición Universal de ese año fue también uno de los escenarios de El paraíso de las damas, novela de Émile Zola. Ubicado en la plaza del Palais-Royal, su apertura al público el pasado otoño se convirtió en uno de los eventos culturales del año en París, ciudad que incorpora un nuevo espacio expositivo al eje museístico de la rive-droite, compuesto por, entre otros, el Museo del Louvre y el Museo de las Artes Decorativas. Proyectada por Jean Nouvel (encargado en 1994 del diseño de la entonces sede de la fundación, ubicada en Saint-Germain-des-Prés, al otro lado del Sena y responsable de museos como el nuevo Reina Sofía de Madrid o el Museo Nacional de Qatar), el innovador diseño del arquitecto francés respeta al máximo el exterior housmaniano original del edificio. Con más de 8,500 metros cuadrados divididos en cinco plataformas, Nouvel logró poner la tecnología y la ingeniería al servicio del arte gracias a techos y paredes modulares capaces de adaptarse a cada muestra, ya sean proyecciones de cine o video, performances, talleres, conferencias, conciertos o espectáculos de danza. El edificio, además, incluye un auditorio para conciertos y tiene la capacidad de adaptar tanto la luz natural como la artificial a cada obra o propuesta.

La intervención de Nouvel incluye la construcción de plataformas que se adaptan tanto al espacio como a la obra expuesta.

Exposition Génerale, la primera muestra del nuevo edificio, abierta al público hasta el próximo 23 de agosto, es un buen ejemplo: más de 600 obras de más de 100 artistas pertenecientes a la colección permanente de Cartier con las que la maison repasa los 40 años de historia de una fundación que echó a andar en 1984 gracias a la iniciativa de Alain Dominique Perrin, su principal ideólogo. Desde entonces, la institución no solo se ha enfocado en la adquisición de piezas claves para comprender el arte contemporáneo del último siglo, sino que ha impulsado diálogos creativos con diferentes artistas (jóvenes talentos y estrellas consagradas) gracias a una visión holística en la que interactúan disciplinas como la pintura, la arquitectura, la ingeniería o el sonido. El diseño de Exposition Générale, realizado por Studio Formafantasma, rompe los códigos tradicionales de las muestras museísticas y hace referencia a la historia material de los sistemas de exhibición, explorando y reactivando los aspectos sociales y experimentales que han influido en la evolución de las prácticas museísticas.

La muestra se estructura en cuatro áreas temáticas: Machines d’Architecture, Être Nature, Making Things y Un Monde Réel. En Machines d’Architecture, la primera plataforma del espacio expositivo diseñado por Nouvel, visualizamos una ciudad imaginada y reinventada a través de antimonumentos, maquetas de ciudades utópicas y proyectos no construidos o imaginarios. Se presenta una visión novedosa de la arquitectura, despojada del pasado, pero con un atractivo futuro por delante. En el recorrido podemos ver la Petite Cathèdrale, de Alessandro Mendini, mientras que en Chapel of the Valley, el arquitecto Junya Ishigami cumple un sueño arquitectónico en el que la naturaleza y la construcción dejan de enfrentarse en una visión utópica del planeta que está por llegar.

Gracias a su nueva localización, la sede de la Fundación Cartier se une al eje museístico de la rive-droite parisina, junto al Museo del Louvre y el Museo de las Artes Decorativas, entre otros.

La naturaleza que tanto inspiró a los artistas se presenta en Être Nature con una mirada nueva. En este espacio, la maison logra embarcarnos en un viaje visual y sonoro a través de la estrecha relación que han mantenido el medio ambiente y la creación artística desde prácticamente el comienzo de la humanidad. Être Nature reúne obras de regiones tan diversas como la Vendée o el Macizo Central, en Francia, la Amazonía o territorios insulares de Oceanía, al tiempo que reflexiona sobre la influencia de la actividad artística en la transformación de la naturaleza. Las plumas de Solange Pessoa, las obras de los brasileños Bruno Novelli y Santidio Pereira, las fotografías de Claudia Andujar y los dibujos de la comunidad Yanomami ayudan al visitante a comprender esta intrincada relación entre la tradición natural y la modernidad urbana, mientras que en el sótano de la fundación la instalación Night Would Not Be Night Without the Cricket, de Bernie Krause en colaboración con Soundwalk Collective, sumerge al espectador en un bosque sónico inmersivo.

Making Things, otra de las líneas temáticas de Exposition Générale, ofrece una relectura del proceso creativo del artista con una mirada que une prácticas ancestrales con obra contemporánea, mezcla disciplinas y rompe las fronteras entre artesanía, arte, bellas artes y artes aplicadas. “Ofrece una lectura inclusiva de la producción artística contemporánea, desafiando las jerarquías culturales y allanando el camino para nuevas posibilidades formales en el futuro”, dice la propia fundación sobre Making Things, cuya temática evoca a otra exposición homónima de 1988 dedicada a la obra creativa de Issey Miyake. Además, se incluyen obras de Damien Hirst, Joan Mitchell, Véio, Izabel Méndez da Cunha, Simon Hantaï o Gérard Garouste en formatos como lienzos, cerámicas y tejidos. 

Uno de los espacios expositivos proyectados por Nouvel.

En Un Monde Réel, la imaginación se viste de ciencia ficción y la creatividad se acerca a la ciencia, las matemáticas y la tecnología para inventar una nueva realidad atravesada por visiones que hablan del futuro, distopía y escenarios artificiales. Esta mirada futurista y de fantasía no obvia temas terrenales como la migración, el futuro del espacio o el clima. El submarino utópico de Panamarenko evoca el espíritu aventurero de los inventos humanos y las imágenes digitales conviven con los dibujos de Mœbius, creando un espectáculo en el que pasado y futuro se dan cita.  Además de las cuatro secciones temáticas, el recorrido de Expositión Générale incluye obras de artistas vinculados con la Fundación Cartier desde su origen, como Graciela Iturbide, Chéri Samba, Matthew Barney, Patti Smith, William Eggleston, Francesca Woodman y Tadanori Yokoo, entre muchos otros. Todos ellos forman parte de una colección que incluye más de 4,500 obras de más 500 artistas procedentes de alrededor de medio centenar de países. Un patrimonio vivo que también ejerce como catalizador creativo que ha encontrado en París el lugar ideal para cambiar la escena mundial del arte contemporáneo.


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