
Carolina Chávez
A lo largo de su filmografía, Lorena Villarreal ha sostenido una mirada atenta a la experiencia femenina sin recurrir a consignas. Su trabajo observa los vínculos, el paso del tiempo y los gestos como zonas donde se concentra la verdad emocional. La Vida Es marca un punto de madurez creativa y también un lugar desde el cual pensar el cine independiente hoy, con sus riesgos, fragilidades y posibilidades de expansión.
En esta conversación, Villarreal reflexiona sobre su trayectoria, el aprendizaje que deja la persistencia, el valor de la intuición y el deseo de seguir explorando historias que se sientan vivas, hechas a mano y abiertas a lo inesperado.
CC: A lo largo de tu filmografía has insistido en una mirada cercana a la experiencia femenina, sin solemnidad ni consignas explícitas. ¿Qué lugar ocupa hoy esa decisión en tu manera de pensar el cine y tu posición como mujer dentro de la industria?
LV: Me interesan historias que exploran las complejidades humanas. En mi carrera he transitado distintos géneros y en La Vida Es abordé la mediana edad desde una perspectiva femenina a través del drama y la comedia. Disfruté mucho este proceso porque me permitió tocar temas colectivos de mi género y representar a las mujeres de una forma real y auténtica, sin filtros ni omisiones.
Cuando realicé mi primer largometraje, la industria en México no tenía la abundancia actual. Eso me llevó a explorar distintas avenidas profesionales para crecer. Hoy me encuentro en una etapa distinta, con una posición que me permite abrir otras posibilidades. Mi enfoque principal en los próximos años será la dirección. Mi siguiente proyecto será el primero fuera de México y también un reto personal y creativo.
CC: Dirigir cine independiente implica sostener una visión en contextos frágiles. ¿Qué has aprendido sobre el riesgo, la intuición y la persistencia?
LV: El cine independiente es hermoso y complejo. Levantar un proyecto requiere adaptabilidad constante a los cambios de la industria, en México y fuera de él. Al mismo tiempo, es el espacio donde se puede arriesgar, contar historias distintas, intentar cosas nuevas y empujar al equipo creativo a pensar desde otros lugares.
En La Vida Es siempre tuve claro el objetivo de explorar y dar libertad al equipo para descubrir cosas no planeadas. Eso convivió con un trabajo meticuloso de construcción. La película se siente hecha a mano, curada, sincera. Me interesa seguir trabajando así, porque la libertad creativa se expande y, de pronto, aparece algo que solo puede surgir del trabajo colectivo.

CC: La Vida Es propone una lectura íntima de los vínculos contemporáneos. ¿En qué momento sentiste que esta historia pedía ser contada?
LV: Me encontraba entrando en mis cuarenta y reflexionando sobre el lugar en el que estaba, lo que había pasado y las posibilidades del futuro. Es una etapa de introspección profunda. Quería representar a la mujer contemporánea con todas las aristas que surgen de los vínculos personales, familiares y afectivos, desde un lugar honesto. La historia se construye a partir de un ensamble de personajes que se sienten reales y actuales, rompiendo estructuras tradicionales.
CC: Tu cine se detiene en los gestos mínimos y los espacios compartidos. ¿De dónde nace esa sensibilidad formal?
LV: La historia trata la complejidad y los contrastes de la vida. Los pequeños detalles son fundamentales porque, de forma sutil, generan emoción. La organicidad de las interpretaciones crea una conexión íntima con el espectador. Nunca busqué la perfección. Es en la imperfección donde aparece lo auténtico. Ahí se construye una cercanía distinta, un vínculo más honesto.
CC: La película ha encontrado públicos diversos. ¿Qué te ha revelado ese encuentro con audiencias tan distintas?
LV: El estreno en Mar del Plata fue muy íntimo. El intercambio emocional con el público fue lo más conmovedor. Personas que compartieron pérdidas personales, experiencias de vida. En Europa, la recepción también fue muy cálida y profunda. Sentirse visto como creadora, desde lo humano, confirma que lo emocional funciona como un lenguaje común, más allá de los contextos culturales.
CC: ¿Qué pulsiones te acompañan ahora en tu trabajo creativo?
LV: Estoy trabajando en mi siguiente proyecto, el primero fuera de México y en otro idioma. El eje será una mujer en sus sesentas que busca su libertad. Continúo colaborando con el mismo equipo creativo y con el mismo deseo de explorar relaciones humanas desde lugares que me reten como creadora.
CC: En un contexto de múltiples formatos y ritmos, ¿cómo proteges tu voz autoral?
Me interesa seguir trabajando en largometrajes, con historias que me permitan experimentar con los géneros y profundizar en las relaciones humanas. Mantener un lugar personal y honesto es una decisión que se renueva en cada proyecto.
Finaliza.