Foto: cortesía de la marca


Carolina Chávez

La cerámica sostiene una parte indispensable y silenciosa de la experiencia gastronómica. En ese punto, Cueza Menaje Artesanal concentra su trabajo, piezas que ordenan la mesa y participan en la forma en que se percibe cada plato.

El proyecto surge desde la tradición alfarera mexicana y se articula con una lectura contemporánea del objeto. Cada pieza se produce a partir de procesos manuales que conservan variaciones, texturas y marcas visibles. La superficie no se neutraliza, mantiene rastro de origen.

El equipo detrás de Cueza proviene del ámbito de la hospitalidad y la restauración. Esa experiencia se traduce en una comprensión directa de la mesa profesional. Las vajillas responden a uso intensivo, a ritmo de servicio, a montaje. La forma acompaña la operación, sostiene el plato sin interferencias.

Foto: cortesía de la marca
Foto: cortesía de la marca
Foto: cortesía de la marca

La producción integra trabajo de ceramistas de distintas regiones del país. Cada pieza circula con una carga material y cultural que no se diluye en el proceso. El objeto llega a la mesa con esa densidad, participa en la lectura completa del servicio.

En mayo, Cueza realizará su primer pop-up en Nueva York, la marca entra a un circuito donde la cerámica mexicana se observa desde otra escala, con una demanda que exige consistencia, identidad y desde luego, control técnico.


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