
Redacción T Magazine México
K’ab Juun abre sus puertas en octubre de 2025 en el Meatpacking District de Nueva York, en el número 38 de Little West 12th Street, con una premisa: presentar el diseño contemporáneo mexicano desde el rigor, la edición cuidada y la autoría. El proyecto nace en un momento preciso, cuando la circulación global del diseño exige nuevas narrativas capaces de sostener tradición, presente y proyección internacional en una misma operación. Sí, vaya reto.


El nombre proviene del maya y remite a dos ideas centrales: mano y singularidad. Esa doble noción estructura el programa de la galería, dedicada a piezas de edición limitada y obras únicas que conservan la huella de quien las produce. Lejos de lecturas folclorizantes, K’ab Juun propone una aproximación al diseño mexicano como campo activo, coleccionable y contemporáneo, inserto en el mismo plano de exigencia que los grandes circuitos europeos y norteamericanos.
El espacio, de 1,900 pies cuadrados, fue concebido como una experiencia inmersiva. Arcos que evocan arquitecturas históricas, muros con acabados de chukum, pisos de barro hechos en México y una paleta de tonos terracota construyen una atmósfera táctil y precisa. Cada decisión espacial refuerza la relación entre material, cuerpo y tiempo, sin recurrir a ornamentos superfluos.

La colección inaugural reúne a trece creadores y estudios mexicanos que trabajan en mobiliario, objetos, iluminación y arte. Entre ellos se encuentran Peca Studio, Ente, Clásicos Mexicanos, Bandido Studio y colaboraciones exclusivas como Materia de Raúl de la Cerda con Ónice. El conjunto funciona como un retrato coral del momento actual del diseño mexicano, donde el oficio se vincula con la experimentación formal y la escala internacional.

K’ab Juun es fundado por la diseñadora de interiores Ilana Goldberg, responsable de la dirección curatorial, junto con Dafna Puszkar Neumarkt, especialista en comercio y comunicación internacional. La dupla articula visión estética y estructura operativa, con la intención de sostener un proyecto a largo plazo que opere como puente cultural entre México y Estados Unidos.
Además del espacio físico, la galería contará con una plataforma digital que permitirá acceder a su catálogo desde distintos territorios, ampliando la circulación de las piezas y consolidando una comunidad de coleccionistas, diseñadores y observadores atentos al pulso del diseño latinoamericano contemporáneo.