Foto: cortesía de Gucci

Redacción T Magazine México

En una casa fundada en Florencia en 1921, el pasado es mucho más que accesorio. El Gucci Giglio toma su nombre del lirio, emblema heráldico de la ciudad, y lo convierte en objeto contemporáneo. La pieza fue presentada en el desfile Cruise 2026 y desde entonces se ha instalado como uno de los gestos más claros de la nueva etapa estética de la firma.

La silueta parte de una inspiración tote de líneas relajadas. Su estructura suave y espaciosa permite un uso cotidiano sin rigidez, al hombro o plegado como clutch. Gucci reafirma una idea de lujo depurado que privilegia función y material sobre ornamento excesivo.

Foto: cortesía de Gucci
Foto: cortesía de Gucci

El herraje Double G, archivo vivo de la Casa, reaparece como ancla simbólica. A ello se suma una bolsa desmontable que introduce practicidad sin alterar la limpieza del diseño. El modelo se despliega en piel brillante negra y marrón oscuro, en versiones con monograma GG en marrón medio, marrón y azul oscuro, y en interpretaciones en lona y denim con paletas clásicas que incluyen beige, combinaciones blanco y negro, así como azul y blanco.

Dos tamaños estructuran la colección, incluida una versión pequeña que mantiene proporción y carácter.

Foto: cortesía de Gucci

Bajo la dirección artística de Demna y la presidencia ejecutiva de Francesca Bellettini, Gucci continúa un proceso de redefinición que tensiona archivo e innovación.

El Giglio sintetiza esa estrategia, se trata de reinscribir el símbolo florentino en el presente, con una lectura que reconoce la tradición sin congelarla.

Foto: cortesía de Gucci

El gesto es sutil. Un objeto de uso diario que condensa herencia, identidad territorial y adaptación contemporánea.Gucci vuelve al origen para avanzar. Y en ese movimiento, el Giglio se posiciona como pieza de continuidad histórica, lista para circular fuera del desfile y entrar en la vida real.


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