Redacción T Magazine México

El Speedmaster Moonwatch pertenece a una categoría singular. Es objeto técnico, archivo histórico y presencia cultural sostenida en el tiempo. Para 2026, OMEGA introduce dos nuevas versiones que ajustan la mirada sobre un diseño ampliamente conocido, trabajando desde el contraste cromático y la construcción de la esfera.

Ambos modelos parten de una arquitectura reconocible. La esfera achaflanada se construye a partir de dos pletinas superpuestas. La superior aparece en negro bruñido, tratada con barniz y laca para lograr un acabado profundo y pulido. Debajo, el blanco se abre paso en las subesferas, también lacadas, generando una lectura visual clara, ordenada y deliberada. Las escalas se redistribuyen con precisión, reforzando la legibilidad y la tensión gráfica que define esta edición.

El conjunto se completa con un bisel de cerámica negra, donde la escala taquimétrica en esmalte blanco recupera uno de los códigos más reconocibles del Moonwatch. El cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos protege la esfera sin interferir con su lectura, mientras que el brazalete metálico, pulido y cepillado, incorpora el sistema de ajuste comfort release, pensado para el uso cotidiano y prolongado.

Las dos interpretaciones de 42 mm se distinguen por su materialidad. Una versión en acero noble presenta agujas e índices rodiados con Super-LumiNova blanca. La segunda, realizada en oro Moonshine™ de 18 quilates, introduce una lectura más cálida del mismo diseño, con componentes ejecutados en esta aleación propia de la casa y un sutil tratamiento PVD en la aguja central del cronógrafo.

En el interior, el calibre Co-Axial Master Chronometer 3861 sostiene el conjunto. Se trata de una evolución directa del histórico 321, ahora certificada bajo los estándares más exigentes de precisión, resistencia magnética y desempeño mecánico. El reloj mantiene así una continuidad técnica que acompaña su historia, con una garantía de cinco años que respalda su funcionamiento a largo plazo.

Esta actualización del Speedmaster Moonwatch se apoya en decisiones formales contenidas y en una ingeniería probada, reorganizando elementos conocidos para ofrecer una nueva forma de mirar un objeto que sigue siendo referencia. Un ejercicio de edición visual que confirma la vigencia de un reloj pensado para resistir el paso del tiempo, tanto en la muñeca como en el imaginario colectivo, ¡vaya obra maestra!


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