
Nancy Hass
Fotografía por Jennifer Livingston
Diseño de set por Marcus Teo
El valor de una gema lo determina una delicada alquimia entre rareza, tamaño y la perfección de su forma. Pero la historia también cuenta. Evan Yurman empezó a coleccionar piedras importantes y de gran tamaño hace décadas, cuando tenía veintitantos, piedras que sus padres, David y Sybil Yurman, consideraban fuera del alcance de la firma que fundaron en 1980. Pero Evan sabía que algún día crearía piezas únicas con esas joyas y, en los últimos años, su enfoque, en el que el brillo de las gemas se realza en configuraciones únicas, ha ayudado a que David Yurman muestre un lado más extravagante como firma. Con un ópalo australiano de siete quilates que compró hace muchos años —rodeado de diamantes que parecen flotar por sus engastes ocultos— en su centro, este anillo de coctel en oro blanco es el ejemplo definitivo de la amplia experiencia de la familia. Montado discretamente en la parte inferior hay un halo de turmalinas Paraiba en tonos azul-verdoso, solamente visibles desde ciertos ángulos, que centellean a la luz.