Foto: cortesía de la artista

Carolina Chávez

Traducción: Alessandro Cioffi

Son las 17 horas en Italia. La tarde avanza sobre Nápoles y la mañana comienza en la península de Baja California Sur. Hay un pulso directo. DADA’ responde desde la calma, con frases que buscan ordenar lo que ya existe en ella.

Gaia Eleonora Cipollaro, A.K.A DADA’, forma parte de una generación de creadoras italianas que han entendido que la música contemporánea exige pensamiento, método y visión integral. Cantautora, productora y directora artística de sus propios proyectos visuales, su trabajo no se centra únicamente en la canción. Cada lanzamiento es una construcción total.

Desde los primeros sencillos en 2021 hasta el álbum CORE IN FABULA en 2025, su trayectoria ha cruzado electrónica, tradición mediterránea, teatro, performance y cultura popular. Tras su paso por X Factor en el equipo de Fedez, publicó con Sony Music y consolidó un recorrido internacional que incluye la apertura de cinco fechas del tour italiano de Massive Attack en 2025.

En DADA’ lo sustancial no es el idioma, es el sistema. La disciplina que sostiene la libertad. La conciencia psicológica que ordena el instinto. La conversación comienza allí.

Foto: cortesía de la artista
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CC:Tu voz evoca algo antiguo en un sentido espiritual. ¿Cómo influye la tradición oral en tu manera de cantar y narrar?

DADA’: Antiguo, sí, no viejo. Hablo de alma. La tradición oral me conecta con una conciencia colectiva que no pertenece a una época específica. La fábula es una herramienta fundamental en mi trabajo porque permite hablar de esa parte ancestral que todos compartimos.

La lengua napolitana, que es la que aprendí en casa, la que escuché de mi abuela, me permite hablar desde ese lugar. No la uso como un recurso folclórico ni como una declaración estética. Es mi lengua. Muchas palabras hoy se italianizan o se adaptan, pero yo las mantengo como las he dicho siempre.

Con el tiempo entendí que esa forma de usar el lenguaje no era tan común. La tradición oral no define mi música, pero la atraviesa. Me permite hablar de psicología, de emociones universales, incluso cuando parto de imágenes muy locales.

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CC: En tu estética conviven elementos del pasado y del presente. ¿Cómo construyes ese vínculo?

DADA’: No lo construyo de manera intelectual. Ya existe dentro de mí. Antes de DADA’ estaba Gaia, y Gaia ya vivía esa mezcla entre lo antiguo y lo contemporáneo.

La fábula me ayudó a hablar del pueblo como idea colectiva. Hoy esa dimensión comunitaria parece menos visible en la vida diaria. A mí me interesa recuperarla desde una mirada actual. Más que como una nostalgia, como continuidad.

Soy un híbrido. Nápoles es una ciudad híbrida. Esa contaminación cultural forma parte de mi identidad. Por eso la mezcla no me exige esfuerzo. Es un estado natural.

CC: Tu canto se percibe como un acto corporal. No como coreografía, sino como experiencia física. ¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando estás en el escenario?

DADA’:  En el escenario entro en otra dimensión. Sé que el público está allí, pero al mismo tiempo pierdo la noción de los límites físicos. No quiero saber dónde termina mi brazo o dónde empieza mi cuello.

Por eso uso vestidos amplios. No me interesa que el espectador vea mi cuerpo como algo cerrado. Quiero expandir el lenguaje corporal. Desde fuera puede parecer que estoy quieta, pero por dentro hay un movimiento constante.

Me percibo como un tronco firme del que salen ramas. El movimiento no siempre es visible. A veces está en la energía que se proyecta. Esa expansión interior es lo que me conecta con el público.

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CC: La voz femenina en el Mediterráneo ha sido un espacio de transmisión colectiva. ¿Te reconoces en esa cadena?

DADA’: Sí. Me defino como una mujer del centro histórico, del espacio popular. Existe una ciclicidad femenina que nace del cuerpo, pero no es obligatoria en una sola forma.

Mi abuela vivió su feminidad de manera distinta a la mía. Yo no debo corregir su experiencia ni negarla. La continúo desde mi tiempo. El femenino puede expresarse a través de la palabra, del escenario, del pensamiento…

Me reconozco en esa cadena porque entiendo que cada generación agrega su propia capa. Yo vivo en una época donde tengo la posibilidad de expresarlo de múltiples maneras.

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CC: En CORE IN FABULA se percibe disciplina e intuición. ¿Qué te guía en el proceso creativo?

DADA’: La disciplina es fundamental. No quiero saber las preguntas antes de una entrevista y tampoco quiero planear en exceso lo que ocurrirá en el estudio. Entro como si fuera una meditación activa.

He construido un método personal para acceder a mis zonas creativas. Esa es la única guía. La inspiración surge en el momento. Cada canción es un encuentro distinto conmigo misma. Si pienso en lo que la industria espera o en lo que el público desea, me entristezco. Prefiero limpiar todo y ver qué aparece. Pero esa libertad solo es posible porque existe disciplina.

CC: Tu universo visual es precioso. ¿Cómo defines tu estética?

DADA’: No me gusta definirla, pero si debo hacerlo diría que es híbrida y colorida. El color es profundidad. Es mezcla. Es acumulación de capas.

Desde pequeña me gustaban muchas cosas y me enseñaron que eso significaba falta de identidad. Descubrí que era lo contrario. Sinteticé todas esas influencias en una visión propia.

Me interesa que el público vea matices distintos a los que yo imaginé. Si alguien percibe amarillo donde yo pensaba rosa, significa que la obra está viva.

CC: En tus canciones el silencio tiene peso. ¿Cómo lo trabajas?

DADA’: Estudié psicología y llevo años en cuestiones de terapia. Aprendí a respetar mis silencios y mis sombras, pienso que no todo debe ser llenado.

Mi música es un espejo fiel de lo que soy. Los silencios no son una estrategia. Son parte de mi naturaleza. Es difícil explicarlo porque es instintivo. Forma parte de mi verso animal.

CC: En México la relación entre música y ritual es fuerte. ¿Qué vínculo imaginas con este público?

DADA’: Me conmueve esa dimensión colectiva que existe en México. En Nápoles también hay un diálogo constante con los muertos, con la memoria, con lo invisible.

No es algo oscuro ni necesariamente alegre. Es conversación. Creo que ambos pueblos comparten esa relación entre tierra y cielo. Sabemos elevarnos, pero también sabemos detenernos en medio del aire.

CC: ¿Qué deseas proteger en tu trayectoria artística?

DADA’: La espontaneidad. Cuando la creación se convierte en trabajo permanente es difícil conservarla. Me siento como una gallina que protege sus huevos.

Quiero cuidar la idea cuando todavía es pura. Después la obra tendrá su propio destino. Eso ya no depende de mí.

CC: ¿Qué mensaje das a las y los jóvenes creadores que experimentan sin etiquetas?

DADA’: Que la identidad es lo más potente que tenemos. Hay que probar todos los frutos y dejar las cáscaras que no nos pertenecen. Luego crear nuestra propia mezcla, fiel a nuestro gusto.


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