Foto: cortesía del hotel]


Redacción T Magazine México

El modo en que los mexicanos comen atraviesa un momento de transformación. La conversación sobre salud, origen de los ingredientes y calidad de los procesos ya forma parte de las decisiones cotidianas en la mesa. Más de la mitad de los consumidores en el país declara buscar activamente mejorar su bienestar a través de la alimentación, una señal clara de que la gastronomía vive un desplazamiento cultural donde el placer del sabor convive con una conciencia creciente sobre lo que se consume.

En ese contexto, Banyan Tree Veya Valle de Guadalupe desarrolla una propuesta culinaria donde la idea de bienestar se traslada directamente al plato. Su cocina toma como punto de partida el paisaje agrícola del valle y la cultura vinícola que ha definido la región durante las últimas décadas. Ingredientes de temporada, producto local y procesos responsables articulan una experiencia que busca nutrir tanto el cuerpo como la percepción del entorno.

La mesa se organiza alrededor de vegetales protagonistas, proteínas seleccionadas bajo estándares de calidad y armonizaciones con vinos de la región. El resultado privilegiapreparaciones donde la técnica contemporánea se mantiene al servicio de la pureza del ingrediente.

Foto: cortesía del hotel]

Dentro del resort, la propuesta se despliega en distintos espacios. Aldea presenta platos que parten del fuego y de la temporalidad del huerto, con vegetales rostizados y pesca fresca proveniente de Ensenada trabajada con acentos cítricos y preparaciones ligeras. Amapola, el nuevo concepto firmado por los chefs Solange Muris y Benito Molina, desarrolla una carta donde ingredientes frescos y composiciones equilibradas construyen una cocina directa, atenta a la estacionalidad del valle.

La experiencia culinaria se integra a la filosofía de hospitalidad del grupo Banyan, conocida por su enfoque en bienestar y prácticas de atención plena. En este marco, la comida se plantea como parte de un ritual cotidiano donde el ritmo de la mesa, el servicio y el entorno buscan acompañar una forma distinta de habitar el tiempo. Desde el Valle de Guadalupe, la propuesta se suma a una conversación más amplia sobre el lugar de la gastronomía en la cultura contemporánea mexicana.


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